«Co ruído pensei que me roubaban na casa e baixei buscando ós ladróns»

Benito Cougil, vecino de Cartelle, se despertó sobresaltado por el temblor del seísmo en Celanova el pasado fin de semana


ourense / La Voz

A Benito Cougil, vecino de Cartelle, el terremoto le cogió medio adormilado y, sin querer, a punto de reproducir una escena más propia de un sheriff del Far West. Días atrás, Cougil instaló una alarma en su casa tras ver a una persona merodeando de noche en el interior de su finca. Y en la madrugada del viernes al sábado, el temblor sísmico le hizo temer que alguien se había vuelto a colar en la casa con malas intenciones. «Notouse. Estaba durmindo e co ruído pensei que me roubaban, así que baixei buscando ós ladróns e preguntándome por que a alarma non funcionaba», dice. Al final, el temblor se detuvo y, con él, la preocupación, pero Benito cuenta que «as escaleiras tremían».

Se trata, en todo caso, de una anécdota más que dio juego en los bares de la localidad durante el pasado fin de semana. Y es que no todos los habitantes de la comarca se percataron de lo sucedido. En los establecimientos de Cartelle, una notable mayoría de los presentes decía haberse enterado por la prensa. Marcos Sousa no fue uno de ellos. Estima que el seísmo «durou entre uns cinco e dez segundos» y que, en el momento que tuvo lugar, en torno a las seis de la mañana, «pensei que era un cabalo trotando pola terra».

El alcalde del concello, Jaime Sousa, quita hierro al suceso y compara el ruido generado por el terremoto «co que pode xerar unha explosión nunha canteira». Sousa recuerda que cuando él tenía siete años ya había ocurrido algo parecido y en aquella ocasión se había reunido a gran parte de los vecinos en el campo de la fiesta. «As persoas maiores eran moi precavidas», dice mientras sonríe.

Pese a que el temblor registrado fue de una magnitud 3,4, el más elevado desde el inicio de la serie de enjambres sísmicos que han hecho temblar la zona desde inicios de julio, el alcalde de Cartelle explica que el primero en recibir los avisos a su móvil por este tipo de cuestiones es él, y que en esta ocasión apenas recibió notificaciones. «Os veciños xa non se inmutan e non están preocupados», aclara el regidor. Y él dice que uno de los motivos es que «a xente de hoxe vive tan ás presas que incluso este tipo de cousas que antes daban de que falar agora non forma parte das súas tertulias do día a día», señala mientras alza su móvil, en alusión a que, entre las múltiples formas de entretenimiento, el terremoto ha quedado en un segundo plano.

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