Los ourensanos desaprueban que los alcaldes no vivan en sus municipios

El 77,2 % de los consultados desea que los regidores vivan allí donde gobiernan

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ourense / la voz

Hay un buen puñado de casos de alcaldes ourensanos que no viven en los municipios que dirigen. Regidores de comarcas como Valdeorras, la Baixa Limia o la Ribeira Sacra tienen su residencia habitual en la capital de la provincia, en algunos casos a más de cien kilómetros de sus despachos municipales. Aunque muchos repiten cada cuatro años victoria tras victoria en las elecciones, por regla general a los vecinos no les gustan los alcaldes a distancia. Esa es la conclusión que se obtiene de los resultados del barómetro elaborado por Sondaxe para la edición ourensana de La Voz de Galicia.

Un escaso 10,3 % de los consultados ve bien que haya regidores que no residen en el municipio en el que gobiernan. Otro 12,5 % dice que no les importa, que no tienen una opinión al respecto o, directamente, no contestan. El resto, es decir, la inmensa mayoría, muestra su desagrado ante este fenómeno. A un 46,1 % le parece mal y a otro 31,1 %, muy mal. De este modo, cerca de ocho de cada diez ourensanos manifiesta claramente estar en desacuerdo con el hecho de que existan alcaldes a distancia en la provincia.

Por localidades

Según el barómetro elaborado por Sondaxe para la edición ourensana de La Voz de Galicia, el mayor nivel de rechazo al hecho de que haya alcaldes que no viven en los municipios que gobiernan se concentra entre los residentes en ayuntamientos de 5.000 a 10.000 habitantes, es decir, los de tamaño medio, como Ribadavia, Allariz, Pereiro de Aguiar o San Cibrao das Viñas. En su caso, tan solo un 2,5 % de los consultados aprueba que la residencia del regidor esté en un concello diferente al que dirige. De hecho, este tipo de situaciones suelen ocurrir en los ayuntamientos más pequeños y quizás por ese motivo, por tratarse de un problema ajeno a su realidad cotidiana, son los vecinos de la capital ourensana los que en menor medida rechazan que los alcaldes no vivan en sus concellos. A un 15,2 % le resulta indiferente esa problemática. Aún así, también entre los vecinos de la ciudad son mayoría los que desaprueban esa forma de gobernar (un 67,7 % tiene una opinión mala o muy mala al respecto).

Por otra parte, el rechazo a este proceder de determinados regidores es muy generalizado entre los residentes de las grandes villas (O Barco de Valdeorras, Verín, O Carballiño, Barbadás y Xinzo de Limia). Allí son un 80,6 % los que lo ven mal o muy mal. Aunque son los municipios de menor tamaño los que más sufren esta situación, sus vecinos son algo más comprensivos. Pese a todo, un 79 % de los ourensanos que viven en municipios de menos de 5.000 habitantes desaprueba que los alcaldes no vivan donde gobiernan. En su caso, un 10,4 % entiende esa circunstancia e incluso la considera positiva.

«Hai que estar porque os problemas xorden a calquera hora do día»

Plácido Álvarez vive en Ourense y trabaja en Pereiro de Aguiar, pero es alcalde de Muíños. Se organiza para estar allí los martes y jueves por las mañanas y pasa los fines de semana. «E vou puntualmente se fai falta polo que sexa», explica Álvarez, que destaca su apuesta por el «traballo en equipo» y que tiene a un concejal con sueldo para encargarse del día a día: «Eu non vexo ningún problema. Son unha persoa asequible, que escoita a todo o mundo. Procuro ter contacto directo cos veciños e teño o teléfono sempre está disposición».

Hasta hace poco el alcalde de A Veiga, Juan Anta, tenía un esquema similar al de su compañero de Muíños porque vivía entre esa localidad y la capital (a dos horas en coche), pero ya ha dejado el piso que tenía alquilado en Ourense. «Ao principio era complicado co ir e vir, pero agora estou case todos os días na Veiga. É bo estar sempre no concello», reflexiona Anta.

Los alcaldes que sí viven en los ayuntamientos que gobiernan se muestran comprensivos con los que no lo hacen. «Depende de las circunstancias. Si vives a cinco o diez minutos, no pasa nada y hoy, con los medios técnicos que hay, sin estar físicamente, se pueden hacer muchas cosas», dice la alcaldesa de Carballeda de Valdeorras, María del Carmen González, que en todo caso dice sentirse más cómoda estando: «La cercanía conlleva estar más pendiente de las necesidades de tus vecinos». De forma similar opina el regidor de Beariz, Manuel Prado, que no dejó el municipio ni cuando tuvo cargos en la Xunta o el Senado. «Hai que estar porque os problemas xorden a calquera hora do día», resume.

Los más comprensivos son los votantes del PP y los que menos, los del BNG

Al tratarse de un fenómeno que afecta a los municipios de menor tamaño, el análisis del barómetro de Sondaxe en función de las afinidades políticas de los encuestados revela que los votantes de partidos más limitados a la capital son los menos sensibilizados con el hecho de que haya alcaldes que no viven en el concello que gobiernan. De este modo, la situación genera una mayor indiferencia entre los electores de Democracia Ourensana y de Ourense en Común que se concentran en la ciudad. En todo caso, también entre sus votantes son mayoría los que rechazan ese proceder de algunos regidores. El mayor nivel de desaprobación a este fenómeno político lo expresan los afines al BNG. Un 92 % de ellos se muestra claramente en contra. El porcentaje cae al 81,6 % en el caso de los electores del PSOE, pero los más comprensivos con los alcaldes que no viven donde gobiernan son los del Partido Popular. Aún así, un 77,4 % de ellos lo desaprueban.

Los más críticos con ese proceder son quienes tienen de 45 a 64 años

Las opiniones expresadas por los encuestados varían escasamente en función de su sexo. A hombres y mujeres les parece igual de mal que los regidores no vivan en sus ayuntamientos (un 46,1 % de unos y otros responde de ese modo). Existe, no obstante, una leve diferencia entre quienes van más allá y contestan que esa situación les parece muy mal. Los primeros opinan de ese modo en un 33,3 % y las segundas, en un 29,2 %. Si el análisis del barómetro elaborado por Sondaxe para la edición ourensana de La Voz de Galicia se realiza en función de la edad de los consultados sí se aprecian mayores diferencias. Así, el mayor rechazo está entre los que tienen de 45 a 64 años (un 90,1 % tiene una opinión negativa o muy negativa al respecto). Ese porcentaje cae entre los más jóvenes. Pese a todo, también son mayoría los que ven mal o muy mal este fenómeno entre quienes tienen de 18 a 29 años (un 66,8 % opina de ese modo). En el resto de franjas de edad, el rechazo a que los alcaldes no vivan donde gobiernan supera el 70 %.

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