«Carballeda de Avia rexurdiu das cinzas grazas á solidariedade»

El Concello organizó un homenaje a voluntarios y empresas que colaboraron en la reconstrucción de la localidad tras los incendios de octubre del año pasado


ourense / la voz

En el puente del Pilar del año pasado, mientras muchos regresaban de pasar varios días fuera de casa, Carballeda de Avia (y otros muchos puntos de Galicia) vivió un domingo fatídico. El fuego arrasó cientos de hectáreas de monte, entró en nueve pueblos, quemó varias viviendas y le costó la vida a un vecino. Todo se volvió a negro en la localidad, dijo el regidor, Luis Milia, que aseguró que el recuerdo que tiene es de tristeza e impotencia; la tristeza que veía en la cara de sus vecinos al ver cómo el fuego se acercaba peligrosamente a sus propiedades, y la impotencia que sentía él mismo por no contar con medios suficientes para parar el avance de las llamas. Y alabó entonces el trabajo de la Guardia Civil, que fue capaz de convencer a muchos vecinos para que desalojaran sus casas, «porque sen eles tería morto moita máis xente; evacuaron a persoas arriscando as súas propias vidas».

Milia hablaba en un pabellón -al que el sábado todavía le estaban dando los últimos retoques en la cubierta, porque también fue pasto de las llamas- lleno de gente, que quiso participar en la andaina organizada por el Concello para agradecer su trabajo en la reconstrucción del pueblo a empresas y voluntarios que colaboraron a lo largo de todos estos meses; al tiempo que quisieron homenajear a las víctimas del fuego (unas 50 personas).

Los recuerdos siguen ahí, pero los efectos del incendio ya son mucho menos visibles. A todo contribuyeron las ayudas públicas (los daños se valoraron en 5,5 millones de euros) y también la implicación de los bancos. Xunta y Estado colaboraron con subvenciones a los afectados, y desde Abanca se adelantó el dinero (sin intereses) para que los afectados pudiesen reconstruir sus viviendas. El trabajo está hecho, y hay gente que ya ha podido volver a sus casas. No solo se contó con dinero en efectivo, sino también con la colaboración desinteresada de profesionales y empresas. Ikea, por ejemplo, donó muebles, y hasta 47 arquitectos colaboraron en la elaboración de las memorias necesarias para tramitar las ayudas, papeleo que asumieron cuatro trabajadores municipales con jornadas maratonianas de doce horas, «porque se non lle cubríamos nós as axudas, non as pedían, porque a tramitación era engorrosa», recordaba Milia.

Es un punto importante, porque muchos eran vecinos muy mayores que pensaban que no volverían a ver sus propiedades en pie. Todavía no está todo como estaba, porque las ayudas para la segunda vivienda son más cortas, y porque hubo «un erro» en la convocatoria y los hórreos comunitarios no entraron en la línea de subvención. Pero todo se andará, dijo. Ayer no era el día de hablar tanto de eso. Importaba más volcarse con los verdaderos protagonistas, aquellos que al día siguiente estaban llamando desde todos los puntos de Galicia para echar una mano. «Grazas á solidariedade, Carballeda de Avia rexurdiu das cinzas», dijo Milia. Y citó, como ejemplo, a los ganaderos de Ferrol que cedieron sus rollos de silo a los ourensanos que perdieron sus pastos por el fuego. «Grazas a moita xente, estamos pasando páxina. A solidariedade levanta montañas. E a xente galega demostrou que á hora da verdade é supersolidaria, non mira para outro lado», destacó el regidor.

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