atios / la voz

Fornidos deportistas, experimentados técnicos, aficionados con incontables desplazamientos en sus alforjas. Hasta el más bregado derramó alguna lágrima sobre el sintético de última generación de O Carballo.

No era para menos. Lo explica de modo diáfano un hombre con el bagaje balompédico de Antonio Dacosta, con partidos de Primera División en su currículo y que terminó llorando como un niño a sus 59 años, al recordar aquellos días del 2014 en que se embarcó en el nuevo proyecto del ourensanismo: «Es un sentimiento grandísimo, porque cuando empezamos allí en la Tribuna nunca pensamos que esto pudiera llegar en estos cuatro años a dónde hemos llegado. Fue un trabajo muy grande desde el principio, cuando todo el mundo nos decía que a dónde íbamos cuatro chalados. Y al final nos metimos de nuevo en Tercera con esta afición y con estas ganas. Estoy encantadísimo».

Eso sí, las lágrimas de Dacosta no pueden esconder una tremenda alegría: «Todo lo que hicimos compensa en un día como hoy. Creo que ha sido impresionante meter al equipo en Tercera División y sobre todo con el ambiente que tuvimos todos los domingos, desde la primera temporada, cuando ya metimos en O Couto más de mil personas ante el Palmés. Fue todos los años seguido, a más y a más. El espíritu del Club Deportivo Ourense sigue entre nosotros».

Los jóvenes miembros de la plantilla tampoco escaparon a ese sentimiento que embargó a más de uno, aunque poca duda dejaba la cara de sincera felicidad de Jony. El suizo de Carballeda de Avia fue una de las revelaciones del curso y ayer solo podía admitir: «Es complicado decir algo, pero estoy muy contento del esfuerzo de todo el año. Tocó sufrir mucho ante un equipo muy bueno, pero sabíamos a lo que veníamos. Hubo momentos duros todo el año, pero ahí estamos, en Tercera». De modo similar se expresó el verinense Fran, al destacar que «son emociones muy fuertes, el sentimiento de toda la temporada fue intenso, fue grande, pero más que nosotros los jugadores y esta afición que nos sigue a todos lados, no se lo merecía nadie».

Incluso uno de esos pioneros del nuevo proyecto, como fue Roberto Almeida, se lanzó al campo con su camiseta firmada por todos los compañeros de la etapa inicial del club: «Lo conseguido hasta ahora en poco tiempo es para estar muy contento y los que comenzamos en su día estamos muy felices de que el Ourense volviera a enganchar».

Hasta Atios también se desplazó el presidente de la federación gallega, Rafael Louzán, que felicitó a los ascendidos: «Es una gran noticia para Galicia y para Ourense, con un gran trabajo con ascenso por año y para garantizar las cuatro plazas de la provincia en la Tercera División».

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Ascenso bañado en lágrimas