Las restricciones en la comarca carballiñesa se reciben como la mejor de las soluciones

Los alcaldes de los municipios afectados creen que servirán para rebajar contagios


ourense / la voz

Los carballiñeses se han resignado a la derrota que están registrando en la lucha contra el coronavirus y contemplan con buenos ojos, y como la decisión más sensata, el endurecimiento de las restricciones y las nuevas medidas que han entrado en vigor la pasada medianoche. Una reflexión que se comparte en los municipios limítrofes de Boborás y O Irixo, que confirman una unidad con la cabecera comarcal a la hora de cumplir las medidas decretadas por la Xunta para atajar la expansión del coronavirus en la comarca. La hostelería es el reflejo de lo que ha pasado en la villa carballiñesa, con un goteo de cierres que ha dejado diezmada la oferta y que se agravó con las nuevas medidas al considerar inviable la actividad. Al menos temporalmente. También restaurantes de referencia, como A Fuchela, han optado por el cierre provisional.

En 14 días los casos activos por coronavirus se han incrementado en 146 -163 casos en la jornada del miércoles-. El alcalde de O Carballiño, Francisco Fumega, considera que la decisión de la Xunta es la mejor de las posibles: «A situación é preocupante. Agora mesmo -miércoles por la mañana- temos 8 casos máis que onte, e si que é certo que a cifra foi baixando pero non podemos obviar que é unha situación moi complicada e de risco. Temos máis de 1.000 contaxiados por 100.000 habitantes e estase confinando por riba dos 500, co cal é a decisión máis lóxica. As medidas que estaban en vigor xa eran moi restritivas e agora fanse algo máis duras. É comprensible que se faga».

No se contempla, en el caso carballiñés, una fórmula para la hostelería siguiendo el patrón adoptado por Verín. «No noso caso estamos no tramo final do procedemento para conceder as axudas e consignamos partidas de 1.000 euros para os locais», señaló Fumega.

Baja el 50 % la plaza de abastos

La situación de la villa y las precauciones adoptadas por los vecinos se han dejado sentir en una de las referencias de la actividad comercial diaria: la Praza de Abastos do Carballiño. «O mes de setembro foi bo, pero dende que empezamos con esta situación a xente vén menos e nótase moito. Dende que comezou outubro a cousa foi baixando de forma progresiva e agora estamos traballando ao 50 %. O mellor que poden facer é tomar as medidas que sexan necesarias para atallar isto canto antes e poder recuperar a normalidade», apunte el presidente de los placeros Eligio González.

La misma tónica se registra en los municipios limítrofes. Al pie de la N-541, en el Bar Ramón -A Almuzara, Boborás- confirman la tendencia. «A xente colleu algo de medo e en moitos casos vén ao imprescindible. Antes ao mellor viñan coller o pan e tomar café ou a por outros encargos -también tienen tienda de alimentación y sellado de apuestas- e agora xa non paran. E os camioneiros, que antes aparcaban e entraban a tomar algo e descansar, agora collen o café en vaso e xa seguen», señala Janet Barroso Ferradás. También Camilo Álvarez, que tiene la carnicería junto al Concello de Boborás, padece las consecuencias de la situación. «A xente viña ao centro de saúde e de paso facía os recados -Concello, ambulatorio, Abanca y farmacia están pegados- e viña mercar. Agora non dan citas, atenden telefonicamente, e o banco só abre ata as 11.00 horas e daquela a xente que vén é escasa», señala.

El galimatías de los lindes

Al igual que el alcalde de O Carballiño, la regidora de Boborás -Patricia Torres- considera que las medidas adoptadas por la Xunta son el camino para combatir un escenario que se está descontrolado en la actualidad.

La unidad territorial de O Carballiño, Boborás y O Irixo también tiene su parte anecdótica. Los vecinos de estos tres municipios se pueden mover sin trabas entre dichos concellos, pero no fuera de los mismos sin una causa justificada. En el caso de O Carballiño algunos de los espacios más concurridos están en el término municipal de Maside. Así acontece con los supermercados Gadis y Día -el aparcamiento está en la cabecera comarcal y el edificio en Maside-, la gasolinera de BP, varias empresas de venta de coches, una panadería y una firma de material de construcción. También el colegio Vila do Arenteiro está repartido entre los dos municipios.

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