Así han funcionado los cierres perimetrales en Ourense

Un mes después de iniciarse los confinamientos, la provincia ha logrado doblegar la curva de contagios


ourense / la voz

Desde ayer toda la provincia afronta nuevas restricciones, las más visibles son las que han obligado a bajar la persiana al sector hostelero, pero las limitaciones de movimientos no son nuevas en absoluto para muchos ciudadanos. Y es que hoy se cumple un mes desde que la Xunta ordenase el cierre perimetral de Ourense y Barbadás, y la situación sanitaria que tiene la provincia a día de hoy es mucho más optimista que la que había cuando el comité clínico, el pasado 7 de octubre, vio en la capital una «bomba vírica» a la que había que poner freno. Una semana antes ya se habían prohibido en la ciudad, ampliándose en esa fecha a Barbadás, Verín, O Barco y la comarca de O Carballiño, las reuniones de no convivientes. Los cierres perimetrales se extendieron posteriormente a Verín, Oímbra y Vilardevós, mientras que en O Carballiño, con un nivel de contagios alarmante, se acordó desde el día 22 no solo un cierre perimetral con Boborás y O Irixo, sino además la clausura de bares.

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Así han funcionado los cierres perimetrales en Ourense