Una avería eléctrica paralizó a más de 300 empresas en San Cibrao

La asociación que representa al polígono evaluará daños para posibles reclamaciones


ourense / la voz

Un corte en el suministro eléctrico dejaba ayer paralizados a varios polígonos industriales de la periferia de Ourense y afectaba también a edificios de varios núcleos de población de los concellos de Ourense, San Cibrao, Pereiro de Aguiar, Barbadás, Taboadela y Allariz. El incidente tuvo su origen en una avería generada en la subestación de San Cibrao, que afectó a dos trabajadores que estaban en la instalación en ese momento y que sufrieron algunas quemaduras provocadas por uno de los elementos eléctricos, aunque realizaban su labor «con los equipos de seguridad reglamentarios», según informaba ayer la empresa Unión Fenosa Distribución. Por cierto que ambos recibían durante la tarde de ayer el alta hospitalaria.

Otra cosa son las pérdidas que la falta de suministro ha ocasionado a los usuarios; entre ellos cientos de empresas radicadas en los polígonos industriales de San Cibrao, Barreiros y Pereiro. En conjunto, y según datos de la compañía, la avería afectó a 7.587 clientes, aunque no todos la sufrieron con la misma intensidad. La eléctrica asegura que 3.135 clientes tenían repuesto el suministro en poco más de media hora, otros 1.296 esperaron hora y media y el resto, los más afectados, no dispusieron de servicio durante tres horas.

Este último fue el caso de las más de trescientas firmas ubicadas en el polígono de San Cibrao, el más nutrido de la provincia, donde está la subestación en la que se generó el problema.

Desde la asociación de empresarios apuntaban que hoy comenzarán una ronda de contactos con todas las firmas del polígono para conocer el tipo de daños o pérdidas en materiales, maquinarias o productos que hayan podido producirse y el alcance de los mismos para estudiar qué tipo de reclamaciones pueden presentar.

Inicialmente, el apagón no generó una gran preocupación ya que se suponía se debía a una breve caída del suministro, pero con el paso de los minutos la tensión aumentó. La mayoría de los empleados se mantuvieron en sus puestos prácticamente hasta la hora de comer, suponiendo que el suministro se restablecería en pocos minutos, aunque algunas empresas optaron por adelantar la hora de salida del turno de mañana cuando, a la una de la tarde, todo seguía igual. Otras comenzaron a avisar a los que debían incorporarse por la tarde de la situación por si el problema se extendía.

«Realmente non sabemos si poderemos traballar pola tarde», explicaban algunos operarios de Rodríguez López durante la parada del almuerzo. En ese mismo momento también abandonaban la empresa los trabajadores de Megatech, en el limítrofe polígono de Pereiro; pero ellos salían ya con la noticia de que el servicio se había recuperado. «Nos tuvo parados en torno a una hora», comentaban. «Tanto a nós como ás que están ao noso carón afectounos en torno a 40 minutos», decía Eduardo Cid, gerente de Londinel y presidente de la asociación que aglutina a los 75 empresarios de este polígono.

Cid matizaba también que desde la entidad empresarial contactará con las firmas para la valoración de daños «e decidiremos si hai que tomar algunha medida». La falta de luz no afectó tan solo al trabajo de producción fabril, sino también al de gestión y administración de las empresas ya que, con el suministro eléctrico desapareció también el teléfono fijo, Internet y la posibilidad de utilizar los ordenadores.

El corte del suministro frenó la línea de reparto de piensos de Coren a las granjas

Aunque obviamente el parón productivo supone perjuicios a cualquier empresa, en algunas la situación prolongada durante horas generó una especial tensión. Fue el caso de Coren, que tiene en el polígono de San Cibrao das Viñas dos fábricas de piensos -además de la firma Sumicor, dedicada a equipos y material agropecuario- que suministran toneladas de alimento para granjas. Con la avería eléctrica no solo se paró la producción del pienso, sino que dejó de funcionar el sistema informático que gestiona el reparto, lo que impidió que pudieran dispensarse los pedidos previstos para esa mañana y dejó a los camiones que esperaban para salir, sin carga. Según explicaban desde la firma ourensana, durante toda la tarde de ayer, una vez restablecido el servicio eléctrico, se desplegó una actividad frenética para intentar reorganizar todos los pedidos y normalizar lo antes posible el suministro a las granjas.

La incidencia también generó problemas graves en Congelados Alaska. «Todo lo que estaba en la línea de producción se perdió, porque al pararse, lo que queda dentro de la cadena ya no sirve para sacar al mercado», señalaba ayer José Luis Rodríguez. Esta firma congela entre 1.500 y 2.000 kilos de pescado y otros productos cada hora. Pero no son las únicas pérdidas generadas por la avería. «Aún estamos empezando a evaluar, pero entre otras cosas no pudimos descargar mercancía para la antecámara porque la apertura es eléctrica y tampoco funcionaba, se perdieron pedidos y la gente al no poder congelar, tuvo que marcharse», resume el encargado de Congelados Alaska.

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