La asociación de alzhéimer amplía la atención a afectados en el rural

Hoy se estrena un nuevo taller para 25 personas en la Macomunidad de O Ribeiro


ourense / la voz

Ourense celebró ayer el día mundial del Alzhéimer, una enfermedad que es la principal causa de demencia y dependencia entre los mayores de la provincia ourensana. La Fundación San Rosendo y Afaor centraron el recordatorio de una enfermedad que hoy por hoy no tiene cura. La primera, organizó una visita a la residencia Divino Maestro en la que se podía ver un mural realizado por los propios mayores con fotografías de momentos de su vida. La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (Afaor) instaló mesas informativas en la calle y organizó una charla y una exposición fotográfica de Sonia M. Amil en el centro de mayores Afundación.

La incidencia de la enfermedad en la provincia ourensana es importante. Aunque existe un porcentaje de casos relacionados con problemas vasculares, o incluso de origen genético, que explican la aparición de la patología en etapas preseniles, el envejecimiento es el principal factor de riesgo. Es la principal causa que lleva a mayores de 65 años a las consultas neurológicas y está detrás de entre el 50 y el 70 % de las demencias que se diagnostican. Pero no existen datos fiables sobre cuantos la padecen -ni aquí ni en el resto del mundo- debido, según explica la Sociedad Española de Neurología (SEN) a que existe un alto nivel de infradiagnóstico en los estadios iniciales, en parte debido a la costumbre social de considerar «normales» las pérdidas de memoria asociadas a la edad.

Lo que sí es una certeza avalada por estudios científicos es que esta enfermedad que hoy por hoy no tiene cura, puede prevenirse, o al menos retrasar su aparición y avance manteniendo hábitos de vida saludable que permita afrontar un envejecimiento lo más activo posible, tanto en lo físico, como en la actividad mental y en el aspecto anímico. A menudo, según resaltan los especialistas, tres factores muy unidos, ya que la incapacidad o malestar físico puede generar aislamiento social y con él puede llegar la depresión y un deficiente funcionamiento de la actividad cerebral.

Y estas conclusiones explican también el cada vez mayor esfuerzo de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (Afaor) para ampliar los servicios que orientan a prevenir el deterioro cognitivo, como son los talleres de memoria para personas no afectadas, o de estimulación -adaptados a los distintos niveles de afectación- para los que están diagnosticados.

Un esfuerzo que cada vez mira más al rural. Precisamente hoy Afaor arranca un nuevo programa de talleres para estimulación para personas con deterioro cognitivo leve con la Mancomunidad de O Ribeiro. La sede de esta entidad supramunicipal acoge la iniciativa que, además de la colaboración del ente mancomunado cuenta también con apoyo de la Fundación Barrié de la Maza. Veinticinco personas se integrarán la fase piloto que, si tiene un buen desarrollo, podrá asentarse definitivamente ya que, como explica el gerente de Afaor Óscar Doval «hay un compromiso de continuidad por parte de la Mancomunidade de O Ribeiro.» Esta nueva iniciativa es similar a la que ya se desarrolla en la comarca de O Carballiño y que a la entidad le gustaría trasladar en el futuro a más zonas del rural ourensano. Sin embargo, y aunque Afaor no ha dejado de crecer y ampliar servicios a la sociedad ourensana desde su creación en 1995, de momento, su capacidad no le permite fijar cuándo podrán sus servicios estar disponibles en otras comarcas.

Los talleres de prevención y de estimulación cognitiva son el punto fuerte de Afaor. Los divide en varios tipos, dependiendo del grado de afectación del paciente.

El colectivo atiende a 450 familias a la semana en sus distintos programas

Además de los talleres de estimulación cognitiva, tanto preventivos como para personas afectadas, Afaor ofrece muchos otros servicios. Los enfocados al cuidador principal del enfermo son, según cuentan en la entidad, de los más importantes. Se les ayuda a entender la enfermedad y asumirla sin caer en el sentimiento de culpa o la frustración y a mantener una relación no obsesiva con un tipo de enfermo que suele ser muy absorbente, tanto físicamente como desde el aspecto anímico. Cuidar de estas personas animándoles a que mantengan activa su vida social es también básico para la salud del cuidador. Otros apoyos a las familias van desde el préstamo de ayudas técnicas a la orientación para poder acceder a otros recursos públicos que pueden reducir la carga. En los distintos programas de la asociación ourensana «se presta servicio en la actualidad a 470 familias a la semana con una plantilla de 12 personas, de las que ocho se dedican al trabajo de atención directa con los usuarios» matiza Óscar Doval. Hay 300 familias asociadas y otro medio centenar de socios colaboradores «pero nos harían falta muchos más», señala el gerente.

Además de la actividad que desarrolla en su sede de la calle Nosa Señora da Saínza, solo en este año los profesionales de la entidad han atendido a 240 participantes en talleres preventivos desarrollados en varias asociaciones vecinales a través de un convenio con la Concellería de Participación Cidadá del Concello de Ourense. También trabajaron en el ayuntamiento de Barbadás -con grupos en A Valenzá, Finca Fierro, Piñor y Loiro- y en Moreiras (Toén).

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