Vilamartín y Bande ofrecen ayudas para intentar evitar el cierre de sus aulas de primaria

Fina Ulloa
fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

BANDE

Agostiño Iglesias

Plantean servicios a madrugadores, apoyos económicos y facilidades de vivienda para promocionar sus colegios

27 jul 2021 . Actualizado a las 11:12 h.

En los gobiernos locales de Vilamartín de Valdeorras y Bande la noticia de que perderán un aula de primaria en sus centros escolares les genera más frustración que sorpresa. Tanto el regidor socialista, Enrique Álvarez, como la popular Sandra Quintas, hablaron en su día con la Xunta para intentar revertir la decisión, pero ambos recibieron la misma respuesta: la decisión se ajusta a la ley. La pérdida de matrícula en sus colegios, repetida prácticamente cada curso de las últimas décadas, no deja de ser uno de los síntomas más evidentes de la imparable despoblación del rural. La realidad es tozuda y a las instituciones locales no les queda mucho más que el derecho a la pataleta, aprobando mociones para instar a la Xunta a cambiar sus criterios y, paralelamente, idear alguna argucia para intentar hacer más atractivas sus instalaciones educativas para potenciales usuarios.

En Vilamartín están preparando la puesta en marcha de dos líneas de subvenciones tanto para alumnos de infantil como para ayudar en la compra de material a los de primaria «e tamén tentamos poñer en marcha o programa madrugadores», cuenta el alcalde. Aparte, Enrique Álvarez cree que es necesaria una campaña de divulgación de lo que puede ofertan un centro que en su día albergó a cerca de 400 alumnos, pero que en el próximo curso tendrá 21, de los que 14 estarán en primaria. «Temos que facer ver que o noso é un colexio que sigue sendo atractivo para a formación porque case se pode falar de clases practicamente personalizadas, e dende o concello temos que publicitar o mellor que podamos o que poda ofertar o centro que resulte interesante para os pais», añade el regidor.

En Bande, según matiza su alcaldesa, han vinculado una parte de las ayudas a la natalidad -que en su municipio alcanzan los mil euros-, a que los pequeños estén escolarizados en la guardería pública. «Unha das cousas que se cambiou foi esa, precisamente para garantir a permanencia, porque antes dábamos as axudas e igual os nenos estaban en Ourense», recuerda Sandra Quintas, que opina que este tipo de medidas «non se notan de un día para outro».