50 años de dedicación a la cocina gallega

Rosa Blanco, fundadora y cocinera del restaurante Orellas de Bande, galardonada con uno de los premios a la gastronomía del Concello de Lalín

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Rosa Blanco, cocinera ourensana galardonada en la Feira do Cocido de Lalín Dedicó cincuenta años de su vida a la cocina donde su hija le tomó el relevo

Ourense

Después de toda una vida dedicada a la cocina, con 50 años entre los fogones y ya jubilada a sus 77 años, Rosa Blanco sigue yendo al restaurante Orellas de Bande, que fundó en 1967. Aunque ahora solo para comer y hablar con la gente. Su dedicación, trayectoria y buen hacer en la cocina han sido reconocidos con los premios Gastronomía de Galicia en esta 26 ª edición de los galardones que concede el Concello de Lalín. Rosa Blanco, natural de Muíños, relata que llegó a Bande poco después de casarse. Era una época en la que había mucha gente en el pueblo. «Puxemos a tapa de orella e foi un bum. Collemos moita clientela», explica sobre los inicios. Trabajando y ahorrando, compraron la casa donde se ubica el restaurante, en la travesía de Bande, y a medida que crecía la clientela, fueron ampliando el comedor. Y los comensales aumentaban porque la cocina de Rosa era de calidad y variada. «Na cociña, a da comida era eu, con dúas mulleres que axudaban. A clientela estaba contenta, porque era comida fresca todos os días e variada: callos, fabada, lentellas. No verán, ensaladiña rusa, entremeses. Carne o caldeiro, pescado, cocido unha vez a semana...», relata, mientras dan ganas de probarlo todo. Y los turistas y emigrantes se relamían con la oportunidad de tomar en agosto los añorados grelos, que Rosa se ocupaba de congelar en invierno para tener disponibles. Fueron años duros, de mucho trabajo. Solo cerraban cuatro días al año: Nochebuena, Navidad, Fin de Año y Año Nuevo. Levantándose a las siete de la mañana para dar desayunos y acostándose de madrugada cuando marchaban los últimos clientes. Lo fuerte del Orellas eran los menús del mediodía, pero también las tapas de orella o pulpo en los años en los que en Bande había gente y se salía por las tardes de pinchos. Rosa Blanco aprendió tomando nota de su madre y, pese al intenso trabajo y las horas de pie tantos años, dice que aún le sigue gustando cocinar. Aunque ahora son su hija María y su yerno, Demetrio, quienes llevan las riendas del Orellas. El premio del Concello de Lalín le parece bien: «Despois de 50 anos á fronte da cociña, téñoo merecido».

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