Diez concellos tienen ya más electores en el extranjero que en su municipio

En cien localidades, al menos uno de cada tres posibles votantes reside en otro país

Peso del CERA en el censo electoral Peso del CERA en el censo electoral

vigo / la voz

En el año 2002 Galicia tenía en el extranjero 275.400 electores. Ahora son 446.561. Nunca antes ni Galicia, ni tampoco España, habían tenido tantos posibles votantes residiendo en otros países, pero las elecciones autonómicas del pasado septiembre han marcado un nuevo desplome en la participación electoral exterior sin parangón junto a los comicios europeos del 2014.

De casi medio millón de censados, solo el 2 % de ellos llegaron a emitir su voto en las elecciones gallegas, acentuando una tendencia que no ha hecho más que caer desde que se reformó la ley electoral en el 2011, que implantó el voto rogado sin habilitar otra vías como la del sufragio por Internet, como acaba de proponer la Junta Electoral Central.

La ley de memoria histórica, que facilitó el acceso a la nacionalidad española a los descendientes de emigrantes, abonó al acabar la década pasada el espectacular salto registrado en el censo electoral de residentes ausentes (CERA), que ha encontrado una nueva vía de crecimiento con el repunte de la emigración provocado con la crisis.

En paralelo y desde el 2011 la bolsa de electores residentes en Galicia no ha dejado de menguar, con lo que el peso del electorado exterior es cada vez mayor.

En el arranque del presente siglo el censo electoral gallego afincado en el extranjero representaba al 9,69 % del total. Dieciséis años después se ha elevado su peso hasta el 16,55, según los últimos datos del censo electoral cerrado a 1 de octubre, un porcentaje que incluso se ve superado en 221 de los 313 municipios gallegos.

Cuando empezó la década actual había únicamente tres pueblos que contaban en Galicia con más de la mitad de sus electores en el extranjero. Seis años después ya son diez las localidades gallegas que presentan esa distribución electoral de más posibles votantes fuera que radicados en el propio municipio.

El podio del CERA

A Avión (con el 60,69 % de sus electores en otros países), Gomesende (59,54) y Bande (59,38), que forman el podio de la emigración en la comunidad, se han sumado a lo largo de este decenio Quintela de Leirado (56,66),  Arnoia (55,88), Navia de Suarna (55,60), Verea (55,08), Boborás (53,48), Beariz (52,79) y Ramirás (51,08) como concellos con mayor peso electoral en el exterior que el que representan sus vecinos. En nada esa misma situación se va a vivir también en Cortegada (49,71), O Bolo (49,38), A Mezquita (49,25) y Chandrexa de Queixa (49,08).

Pero además ya son cien las localidades en las que al menos uno de cada tres posibles votantes reside en otro país. Así ocurre en 12 concellos de A Coruña, 13 de Pontevedra, 20 de Lugo y 55 de Ourense.

No hay comunidad ni provincia que supere a Galicia o sus demarcaciones en el peso de su censo exterior en el total de electores. Y en los más de mil municipios de España tampoco son comunes los casos en los que el electorado residente en el extranjero sea superior al radicado en su localidad de referencia a la hora de votar. De hecho solo ocurre en 51 ayuntamientos además de los diez casos gallegos. Eso sí, superando incluso los porcentajes de Avión se encuentra la localidad soriana de Valleprado, donde el 80,77 % de sus posibles votantes se han instalado en otro país. Cuando se constituye su colegio electoral, diez vecinos pueden acudir a votar en la única urna que se instala en el pueblo y otros 42 pueden hacer llegar su papeleta desde fuera de las fronteras de España. En Almarzana de Cameros (La Rioja) llega a 79,6 %, y a 75 en el municipio burgalés de Jaramillo Quemado, como casos extremos.

Los alcaldes con más emigrantes piden medios y sistemas para que puedan votar

«Siempre tuvimos más electores fuera que aquí y siempre participaron poco en las elecciones, incluso cuando aún no estaba implantado el voto rogado», señala Antonio Montero, alcalde de Avión, el municipio en el que seis de cada diez personas con derecho a voto viven en el extranjero.

Frente a los 1.771 mayores de 18 años que pueden votar en las mesas electorales del pueblo, otros 2.734 tienen el mismo derecho desde sus países de acogida, México fundamentalmente. «Habría que habilitar un sistema que pudiese favorecer más la participación de los emigrantes», apunta Montero, que aboga por el voto electrónico y la habilitación de urnas en los centros gallegos del exterior. El regidor recalca que Avión constituye un caso especial dentro de los focos de emigración, «porque las segundas y terceras generaciones de emigrantes siguen viniendo todos los años y siguen teniendo vinculación con sus raíces», indica, aunque reconoce que cuando la diáspora podía votar en las elecciones municipales (se eliminó dicha posibilidad en el 2011) «de fuera no llegaban al Concello más que diez o veinte votos».

Sistema complicado

José Antonio Armada, alcalde de Bande, el tercer pueblo con más electores afincados en el extranjero (2.216 frente a 1.516 del censo local), considera que habría que sopesar permitir votar incluso en las municipales a los emigrantes que regresan al pueblo de manera frecuente y pasan largas temporadas en él.

«Me plantean que por lo complicado que es el sistema del voto rogado desisten de participar, lo cual es un contrasentido en un mundo llamado aldea global», indica para demandar la búsqueda de una fórmula que convierta el derecho a votar de los emigrantes en efectivo.

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