Los desheredados de la gaita

Grónica | Cuatro profesores cubren el aprendizaje de 600 personas La Asociación de Folclore Tradicional retoma las actividades lectivas pese a la falta de ayuda institucional


ourense

?l próximo lunes volverán a salir a la calle los folletos en los que la Asociación Ourensana de Folclore Tradicional recuerda a los ourensanos que existe una escuela en Barrocás que, por el módico precio de 10 euros al año, les ofrece la posibilidad de aprender a tocar la gaita, el bombo, el tambor y la pandereta. Además en este nuevo curso -será el sexto de la escuela- las pandeireteiras podrán combinar con canto tradicional e incluso formar grupo propio.La oferta no es sólo para los capitalinos. La asociación mantienen los mismos precios para toda la provincia. El año pasado fueron 600 los alumnos que, a través de colegios, asociaciones de padres, o vecinales y culturales, recibieron estas clases en 26 localidades de la provincia. Con semejante cifra cabría pensar en una plantilla de profesores también nutrida. Sin embargo, sólo cuatro personas -Gonzalo, Patricia, Alejandro y Alberto- se encargan de atender la demanda. Según comenta el presidente «las clases son casi a la carta». Algunas asociaciones piden un instrumento en concreto, en otras quieren dos, otros buscan una actividad de fin de semana y algunos prefieren jornadas laborables. Total, un batiburrillo de oferta musical que les lleva de Maceda a Vilariño, de Oimbra a Amoeiro o de Rairíz de Veiga a Muíños, varias veces por semana. Cuando llegan, además, tienen que estar dispuestos a adaptarse a un alumnado variopinto. «Tenemos alumnos desde los 12 a los 70 años, en algunos casos mezclados porque pertenezcan a una asociación que tiene gente de todas las edades, y en otros son grupos más uniformes», apunta el director de la escuela Gonzalo Abelairas. Él -que aglutina en su persona la labor de profesor, la de director de la escuela, y la de presidente de la asociación-, reconoce que es mucho trabajo para poca gente, y que hay momentos difíciles. El actual es uno de esos momentos. El colectivo lleva un año sin recibir la ayuda que les venía prestando la Diputación para la organización de algunas de las actividades que preparan como asociación. Aunque siguen teniendo cuatro grupos que se benefician de los convenios con la entidad provincial para algunas actuaciones, el año pasado se les cerró el grifo de la otra línea de ayuda. La explicación que les dieron es que «no había dinero». Pero ellos no se desaniman. Este año volverán a presentar una memoria de actividades para demostrar que merecen ese apoyo.

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