En Allariz sí hay nuevos labregos: «Igual non é o mellor terreo para producir, pero é moi bo para vender»
ALLARIZ
El gran consumo local de agricultura ecológica permite vivir al menos a tres huertas, una desde hace más de diez años, y otras dos nuevas desde la pandemia. Ya hay más interesados en emprender en el sector primario
25 abr 2026 . Actualizado a las 14:44 h.Mientras los habitantes del rural piden servicios y medidas para dinamizarlo y las políticas públicas lo intentan, en Allariz el campo funciona y se retroalimenta solo. El municipio ourensano suma «labregos» de producción ecológica que viven mayoritariamente del consumo local. Es clave el Mercado da Reserva da Biosfera de Allariz, donde cada sábado venden sus alimentos productores que también son vecinos. Allí se puede conocer de primera mano a la huerta Mimá, la más veterana, y a Moixo y Tralaleira, dos proyectos de agricultores que empezaron a cultivar en la pandemia. Ya hay más interesados en vivir en esta localidad y de su campo. Y todos apuestan por la producción ecológica. «Ás veces parece que exportar é o éxito, pero se podes vender aquí preto moito mellor, non?», defiende María José Castro.
Esta agricultora está al frente de la huerta Mimá junto a Miguel Morales. Ninguno de los dos es de Allariz: ella nació en Salceda de Caselas y él, más cerca, en Sandiás. «Queríamos instalarnos no rural e ao final pareceunos un sitio con moitas oportunidades, un bosque e un entorno moi bonito», explica María con respecto a la localidad alaricana. Fue hace más de diez años, en un momento en el que apenas había agricultores en ecológico. Sin embargo, ellos —que eran asiduos a grupos de consumo en Santiago— decidieron hacer un curso sobre cómo iniciar una huerta ecológica en el Grupo de Desenvolvemento Rural y emprender. «Non nos cabía na cabeza facelo doutra maneira», asume la agricultora.
María José Castro, de Mimá: «Danos para vender só aquí e arredores e así estamos mantendo unha familia con dous autónomos»
Sus primeros pasos coincidieron con el inicio del Mercado da Reserva da Biosfera de Allariz, en el 2012, lo que les permitió empezar a vender nada más empezar. «Cando aínda só tiñamos excedentes de horta, e non tiñamos as esixencias para estar de alta na Seguridade Social ou cumprir con todos os requisitos legais, que cando estás comezando é complicado, puidemos estar aquí para lanzar o noso proxecto», relata. Tener un punto de venta asegurado les permitió ir profesonalizándose poco a poco hasta afianzarse: «Cometemos todos os erros ao principio sen ter que lanzarnos ao baleiro, cando non sabes onde colocar o produto». Se fueron dando a conocer entre los vecinos del municipio y todos los de la comarca que acudían a comprar cada sábado.
La agricultora admite que Allariz no es el mejor terreno para dedicarse a la agricultra, ya que hay veranos muy calurosos e inviernos con heladas. Zonas como O Baixo Miño sí dan las condiciones óptimas.Hay varios productos para los que sí es apta la localidad ourensana y se debe producir con invernaderos. Pero hay una diferencia clave con respecto a otros lugares: «Igual non é o mellor para producir pero é moi bo para vender». Actualmente la pareja vende en el grupo de consumo local, al comedor escolar de Allariz y al de Xunqueira de Ambía. Hubo temporadas en las que iban hasta tiendas de Ourense o la Praza de Abastos de la ciudad, pero dicieron reducir su cobertura al ámbito local. «Danos para vender só aquí e arredores e así estamos mantendo unha familia con dous autónomos», defiende.
Recientemente ampliaron su huerta con un colmenar. Un conocido tenía ganas de dejarlo y lo retomaron ellos. Ahora cuentan con 150 colmenas de las que extraen miel «moi natural e de moita calidade», aunque no tiene certificado ecológico. María José no sabría responder a si la producción ecológica es más rentable en términos generales, pero para ellos sí porque tienen un modelo de venta directa. «Non dependes dun prezo que pagan uns terceiros, se ves como van subindo os custes de produción tes o poder de subir o prezo final», explica. Gracias a este sistema, Allariz es un lugar donde ser agricultor sigue teniendo un buen futuro: «Ten que ser así, non? Se dependemos só do alimentos das grandes cadeas, nun momento ese modelo non vai ser sostible».
Uxía García, de Tralalaeira: «Quería vivir no rural e a horta pareceume unha saída marabillosa»
Ese cobijo de «labregos» en el interior ourensano se demuestra con casos como el de Uxía García, de Tralaleira. Esta agricultora tampoco nació en Allariz y se instaló por el mismo motivo que María José y Miguel: querer vivir en el rural. También ella había hecho un cambio de consumo, hacia uno más local y responsable, por lo que dedicarse a la huerta le pareció «unha saída marabillosa». Empezó este proyecto en la pandemia, sin estar certificada como ecológica, pero el año pasado se dio de alta en el Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega). «Non só é unha forma de producir senón tamén esa idea de cambiar un pouco o mundo», asume.
Uxía vende en el mercado de Allariz y a un grupo de consumo —que funciona como una especie de cooperativa— de 55 familias de Ourense. Planta para ellos y recogen una cesta quincenal de los productos de temporada. «Así a xente aprende que alimentos hai en cada época do ano, planifico unha horta variada e ven o que hai», argumenta. La agricultora defiente que hay que lanzar un mensaje esperanzador: «Eu vivo disto e estou contenta». Aún así, los inicios no son fáciles. Primero se topó con el «impresionante» problema de la falta de tierras y también la necesidad de utilizar maquinaria. Para cualquiera de las dos tampoco hay un gran apoyo institucional ni ayudas económicas, asegura. De manera más general, cree que el rural necesita más servicios para «vivir doutra maneira». Ante esas dificultades es un gran empujón la iniciativa del mercado. Uxía comparte que la venta directa es esencial para los productores, para tener poder de decisión. Y añade que también lo es para los consumidores, que saben de dónde viene lo que están comprando.
De Madrid a cocinar los productos de su huerta gallega
Su puesto es compartido con Estefanía Prieto y Daniel, de Moixo, la última incorporación. Ese espacio común es muestra de la red de apoyo que se da entre productores en Allariz. «Eu son unha produción máis pequena, ás veces non teño suficiente produto e aporto un pouco», cuenta Estefanía. La pareja es de Madrid, vívía en Cangas y en la pandemia se mudaron al núcleo alaricano. Ella es ingeniera técnica agrícola y él cocinero, así que juntaron sus dos oficios para cultivar su huerta y después cocinar sus propios productos. «Eu levo cultivando catro anos, non me gusta o traballo de enxeñeira, son máis de manchar as mans», bromea. En su carrera todavía no se le hacía mucho hincapié a la producción ecológica, pero ambos tenían claro que sería la vía elegida. «Suponse que trae máis rentabilidade, pero máis que niso pensamos en respectar o medio. É por principios, vas facer que esa terra dure moito máis tempo e non se esgote», argumenta.
Cuentan con una huerta de alimentación, un invernadero y también una zona dedicada a cultivar flores con las que Estefanía hace artesanía. Empezó «moi perdida», enfrentrándose a un montón de inconvenientes que no tenía en mente, como pueden ser las condiciones climatológicas: «Cada ano é distinto, pero penso que é o que nos fai aos labregos resilientes». Su proyecto salió y sigue adelante. De hecho, confiesa que tienen la sensación de que a veces no son capaces de cubrir la demanda. Venden en el mercado y en restaurantes, ya que Daniel es cocinero. Estar sábados en la Praza de Abastos de Allariz les permite defender su producto y que no se pierda el contacto con el cliente a través de distribuidores. Además del puesto de alimentación, venden diferentes platos: empanadas, croquetas, ensaladas, pizzas... Todo con productos de temporada.
El apoyo mutuo y la tradición de consumo local, como cuenta Estefanía, es lo que saca adelante proyectos de labregos como ellos. «Allariz é unha vila moi turística pero temos un montón de clientela que é de aquí, Celanova, Ourense...», explica. El año pasado, otras dos personas quisieron incorporarse, pero tuvieron problemas con la ayudas de Medio Rural. Pese al inconveniente, lo volverán a intentar. «Hai máis xente pensando en lanzarse con cousas diversas para cubrir algunha carencia, o sea que hai máis interese», defiende la agricultora. Y sus productos tendrán un hueco en el especial mercado.