Los huesos encontrados en noviembre en el viejo castillo de Allariz son de un hombre que desapareció en el 2017 cuando tenía 90 años

La Voz OURENSE

ALLARIZ

Búsqueda de un nonagenario desaparecido en Allariz en noviembre del 2017.
Búsqueda de un nonagenario desaparecido en Allariz en noviembre del 2017. Miguel Villar

La pruebas de ADN realizadas por el Imelga confirmaron que los restos localizados por una brigada municipal pertenecían a Julio Fernández

02 feb 2024 . Actualizado a las 18:06 h.

Julio Fernández González desapareció en noviembre del 2017. Tenía 90 años y había salido de su casa en Allariz, descalzo y en ropa interior. Se sospechó desde el principio que no podía ir demasiado lejos, ya que padecía problemas de movilidad, además de respiratorios. La proximidad de su vivienda al río Arnoia hizo que todas las miradas se centrasen en el cauce. Durante días, medio centenar de personas de cuatro agrupaciones de Protección Civil, además de integrantes del grupo de Allariz, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil y vecinos del hombre peinaron la zona. Llegaron a rastrear el río con lanchas. Tras varias semanas se abandonó la búsqueda.

En noviembre del 2023, seis años después, una brigada municipal de Allariz que estaba realizando trabajos de desbroce en la zona del antiguo castillo encontró restos humanos, entre ellos un fémur. Enseguida se pensó en dos personas desaparecidas. Una era Julio. La otra, Antonio Chantrero, de 88 años. Este desapareció en el 2013 y era vecino de Augas Santas. Salió de misa mientras su esposa, con la que vivía en una residencia, se quedaba a otro oficio.

Las pruebas de ADN realizadas por el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) han confirmado que los restos encontrados en el castillo pertenecen a Julio. El operativo de búsqueda nunca valoró que el entorno del antiguo castillo pudiera ser el lugar hacia el que el hombre se había dirigido, ya que se trata de una zona de difícil acceso y él tenía movilidad reducida, por lo que el río siempre guio los trabajos. Se cree que, desorientado, Julio pudo resguardarse entre los restos de este monumento.