Carmen Iglesias, la diputada que rompió las mareas: «Non me enviaron a un gulag porque non lle cadrou»

ALLARIZ

Carmen Iglesias, en una imagen tomada esta semana en Allariz, donde reside ahora
Carmen Iglesias, en una imagen tomada esta semana en Allariz, donde reside ahora Santi M. Amil

Provocó la primera detonación en la izquierda alternativa, en la antigua AGE, al negarse a renunciar a su acta en el Parlamento. Aquel episodio, recuerda 6 años después, tuvo un coste personal enorme

22 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Llegó a Allariz como una especie de refugiada política y se declara feliz de cumplir por fin «o soño de vivir no rural». La vida de Carmen Iglesias Sueiro estuvo siempre vinculada a la ciudad de Ourense y también a Esquerda Unida, organización en la que militó desde su fundación, en 1986, y de la que fue su principal referente durante años. Hasta que se negó a renunciar a un acta de diputada que en realidad le correspondía. Era el año 2014. «Tratáronme como un pano de mocos», rememora al otro lado del teléfono quien, con su gesto, provocó la primera detonación en la izquierda rupturista, entonces la coalición Alternativa Galega de Esquerda (AGE), el germen de las mareas. Iglesias acabó en el Grupo Mixto.

Aquella ruptura de AGE, a la que después siguió la fuga de dos diputadas más de Cerna y las sucesivas tensiones vividas en el seno de En Marea hasta su práctica disolución, tuvo para Iglesias un coste personal enorme. «Sufrín unha purga con todas as da lei», relata. Quienes fueron sus antiguos camaradas intentaron aislarla, convenciendo a muchos para que dejaran de saludarla. «Cortáronme o osíxeno e non me enviaron a un gulag porque non lle cadrou», añade Iglesias, que hace algo más de cuatro años, y jubilada, decidió mudarse a Allariz para resetear su vida. El caso es que, ahora, canta a los cuatro vientos las excelencias de la que fuera villa fetiche del BNG: «É un lugar excepcional para vivir, ofrece moitas actividades, ten unha programación cultural de primeira».

Ella misma, a sus 68 años, se ha embarcado en unas cuantas causas. Colabora activamente con Doulas Sonoras, un grupo de apoyo a las mujeres rurales víctimas de la violencia de género o que sufren algún tipo de discriminación. También se subió a las tablas, preparando una obra de teatro sobre la vida de las Marías de Santiago, Maruxa y Coralia Fandiño, a las que añaden una tercera protagonista, Sara, hermana de ambas. Y como colofón participa en dos grupos de lectura: en el creado por la Universidade Laboral de Ourense y en el de la biblioteca de Allariz.