Acento y sueños del Magreb en Allariz

Sarra Hamroun, una joven tunecina de 16 años, cursará estudios este año en Ourense mientras juega al bádminton


ourense / la voz

En la casa de Carmen Quintairos, las paredes y las vivencias hablan de acogida. Su hija Lucía llegó de China con apenas dos años y toca el violín, el piano y el saxofón. Y este lunes, abrieron sus brazos a Sarra Hamroun, una joven tunecina de 16 años que estudiará Bachillerato este año en Allariz.

«Es un lugar muy verde y tranquilo», describe Sarra. Es la impresión inicial que le deja la localidad alaricana tras decir adiós a la capital del país magrebí. Sarra alterna el inglés y el castellano, al que ya se enfrenta sin miedo. Junto a ella, Lucía explica que en su casa ya hubo experiencias previas en este sentido. Niñas de Irlanda y Tailandia estuvieron entre sus paredes, con resultado dispar. Pero algunos vínculos no se mueren. En el caso de la joven asiática, el contacto se ha mantenido y en el Día de la Madre, Carmen recibió su llamada para felicitarla. «La relación no se acabó, aunque haya diferencias horarias», dice Lucía.

«En el caso de los europeos, muchos vienen con una idea más ligada a la fiesta», explica la hija de Carmen. Pero en el caso de Sarra, su cabeza parece estar enfocada a comprender todos los contrastes del continente europeo. «Viajar y ampliar mis puntos de mira me ayudará a saber qué quiero hacer en un futuro», dice. «Pero mi propósito principal es aprender», añade.

Ahora ya sabe que, por ejemplo, la paz de Allariz no la tendrá en Barcelona, a donde ya proyectan una excursión en los próximos meses. La Ciudad Condal es una de las paradas que tiene en mente, además de Bilbao y Andalucía.

Una promesa del bádminton

El pasado verano, Sarra participó en los Juegos Panafricanos que se celebraron en la capital de Marruecos, Rabat. Y lo hizo representando a Túnez en el combinado de bádminton, un deporte que todavía da sus primeros pasos en su país de origen. Ella percibe su estancia en España como una ocasión para tomar nota de cómo elevar su nivel viendo cómo funciona aquí. «El equipo nacional de bádminton que tenemos allí es nuevo. De hecho, yo fui una de las primeras tunecinas en competir», cuenta.

Carmen explica que próximamente buscarán en Ourense y alrededores algún club que permita a Sarra mantener el contacto con este deporte. Y curiosamente, tras su llegada, escuchó por primera vez el nombre de la onubense Carolina Marín, una de las mejores jugadoras del mundo en esta disciplina y toda una celebridad en Extremo Oriente.

Ahora, se trata de avanzar en su integración diaria en la vida de la localidad. Sarra sonreía tras el primer día en el instituto. En la noche del lunes, tras llegar a la estación de tren a Ourense, su tutora la recibió junto a Carmen y Lucía para que la bienvenida y el contacto fuesen inmediatos. «Todas las personas son muy majas y estoy muy contenta de conocerlas. Me ayudaron y lo aprecié mucho».

Tanto Lucía como ella posaban a continuación para las fotografías con vestidos típicos del país tunecino, traídos por Sarra. Y entre los regalos de la joven norteafricana había también un plato con una inscripción en árabe. «Significa Lucía», dice ella.

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