Seis kilómetros de carretera con quince centímetros de nieve

La nevada caída en la A-52 en la madrugada del miércoles obligó a articular un operativo especial


ourense / la voz

¿Qué pasa cuando hay alerta de nieve en la carretera? ¿Cómo se articula el operativo para evitar accidentes o atascos? No se deja nada a la improvisación, aunque es necesario estar continuamente cambiado. Esto ocurrió la madrugada de ayer, miércoles, cuando a las ocho de la noche comenzó a nevar sin tregua en una buena parte de la A-52 ourensana. La alerta fue avisada días antes, pero la tormenta de nieve no fue habitual y resultó necesario ajustar el protocolo establecido. Las complicaciones más importantes sucedieron en la subida desde Fumaces a Verín, en un tramo de seis kilómetros.

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Seis kilómetros de carretera con quince centímetros de nieve La nevada caída en la A-52 en la madrugada del miércoles obligó a articular un operativo especial

En la A-52 en Ourense existen dos Centros de Conservación y Explotación (COEX), en A Gudiña y en Allariz, que están en alerta ante cualquier incidencia. En la primera localidad se encontraban las siete máquinas quitanieves que recorrieron durante toda la madrugada la zona más afectada y que tuvieron que ser reforzadas por otras dos de Allariz. Al mismo tiempo, se dio aviso a las agrupaciones de Protección Civil de los concellos afectados para ayudar en las tareas de limpieza de las carreteras, en alerta por alguna emergencia. Empujaron coches, señalizaron obstáculos, auxiliaron a los usuarios de la vía y limpiaron la calzada con palas manuales. La agrupación de Tráfico de la Guardia Civil organizó todo el trabajo, ampliando el número de efectivos -no solo en la A-52 sino en otros puntos de geografía ourensana- y posicionándose en los lugares complicados y en aquellos en los que hubo que desviar a los camiones y vehículos articulados, que no pudieron seguir la marcha hasta las cuatro de la madrugada. También estuvieron en alerta los de la provincia de Zamora, aunque allí nevó menos que en Ourense, que se ocuparon de informar a los conductores de los vehículos y camiones de la dificultad de transitar desde el Alto de Fumaces hasta Verín.

En las áreas de servicio

Mientras, desde el operador del COTA en Ourense y desde el centro de gestión de tráfico de A Coruña vigilaban las cámaras colocadas en la vía para alertar de complicaciones. Los conductores de los camiones fueron desviados -también en Benavente- a cada una de las áreas de servicio entre la capital ourensana y el limite con Zamora, para evitar su tránsito, aunque algunos entraron en la autovía por pasos no controlados, lo que complicó en algún momento la circulación, como ocurrió en el Alto de Fumaces, sobre las nueve de la noche. A las cuatro de la madrugada, y con toda la carretera limpia, la A-52 se abrió a todos los vehículos. Muchos conductores, ya descansando, prefirieron esperar en las gasolineras a que fuera de día para seguir la marcha. Algunos pernoctaron en el área de servicio O Viaxeiro, en Riós, en donde aprovecharon para cenar y descansar. «¿Qué, esto va para largo?», preguntaba uno al trabajador de la gasolinera: «Bueno, aquí no se está mal. Ahora por esto que ocurrió en al A-6 son más precavidos», le contestó.

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