«Para min a discapacidade non é unha limitación se non un valor»

La federación Discafis exige que se sancione el incumplimiento en accesibilidad


ourense / la voz

Lorena Quintas Rejo se convirtió ayer en el ejemplo de la superación personal que demuestran cada día quienes viven con una discapacidad. Esta joven ourensana de 32 años, licenciada en Económicas, lucha por convertir en realidad un proyecto de artesanía con hilos. Y lo hace desde la silla de ruedas a la que la confinó una artritis infantil que también le ha afectado a las manos y que desde el 2013, además, le ha provocado ceguera.

Lorena, que ya había demostrado para entonces que no iba a permitir que sus problemas físicos le impidieran formarse -es licenciada en Empresariales- se enfrentaba a la compleja tarea de intentar encontrar trabajo cuando comenzó a perder la visión. Pero eso tampoco la venció y fue precisamente en un taller de la ONCE donde aprendió la técnica que le llevó a poner en marcha el proyecto Xogo de Fíos con el que solo este año ha protagonizado una docena de exposiciones tanto en Ourense como en Lugo y A Coruña. Lorena, que tiene su propio blog desde el que muestra sus trabajos y recibe encargos, aspira a que se convierta en una actividad profesional. «Para min a discapacidade non supón exactamente unha limitación, senón un valor engadido», decía ayer cuando presentó su colección en la sede de Aixiña, invitada por la federación de asociaciones de discapacitados Discafis-Cogami a la conmemoración del día internacional del colectivo.

«As obras e o exemplo de Lorena serven para poñer en valor as capacidades que si temos», matizaba Laura Quintas Lorenzo, presidenta de la federación ourensana de asociaciones, que recordaba que ayer finalizó el plazo que daba el Real Decreto 1/2013 para que todos los espacios públicos urbanizados, edificios, medios de transporte, productos y servicios de atención sean accesibles.

No todo es rebajar aceras

Un decreto ley que no se ha cumplido, ni en Ourense ni en ninguna otra parte de España. La presidenta de la federación ourensana recordaba que «seguimos conseguindo cousas ós poucos, e case de mínimos, como poder acceder ó noso centro de saúde sen barreiras». Ayer reivindicaba que la Administración debe poner en marcha «un sistema de infraccións e sancións» para los casos en los que no se cumpla la ley que garantiza los derechos de las personas con discapacidad.

Y es que aún falta mucho para lograr que estos ciudadanos puedan ejercer esos derechos, incluido algunos tan elementales y básicos como moverse con libertad y autonomía. «De nada vale que os concellos fagan rebaixes nas beirarrúas si lles colocamos papeleiras no medio da beirarrúa, porque hai persoas cuxo problema é que non poden ver e impides que se poda desprazar con seguridade», ejemplifica Laura Quintas Lorenzo.

Pero garantizar los derechos a las personas con alguna discapacidad no es solo responsabilidad de las instituciones. Sin dejar el tema de la movilidad, la presidenta de la federación se preguntaba si los ciudadanos que aparcan en la parada del bus «se decatan de que están impedindo que ese transporte se achegue e poda colocar á rampa a nivel coa beirarrúa para que alguén en cadeira de rodas poida subir; ou os que aparcan nos pasos de peóns onde están os rebaixes, e non digamos cando deixan o vehículo nunha praza reservada para persoas con mobilidade reducida».

Otra realidad que se obvia es el derecho al ocio. «Parece que non temos dereito a relaxarnos no noso tempo libre, como calquera outra persoa», señalan desde Discafis recordando que en Ourense «hai moi pouco accesible e no caso dos espazos de lecer para nenos é moi complicado atopalos, aínda que se van facendo melloras».

«A maior problemática que temos é acceder aos servizos dende a zona rural»

Además de las barreras arquitectónicas, sensoriales y sociales, muchos ourensanos con discapacidad luchan contra otra dificultad añadida: la estructura de servicios no se adapta a la realidad de la provincia. «A maior problemática que temos as persoas con discapacidade é para acceder a servizos dende a zona rural. É moi complicado porque sobre todo están concentrados na cidade e en algunha cabeza de comarca, que nin sequera en todas», señala Laura Quintas Lorenzo. La presidenta de la federación de colectivos de discapacitados señala que a la falta de recursos de las instituciones se une que la labor que pueden hacer las asociaciones está limitada a su vez por la falta de ayudas públicas para su funcionamiento, muy recortadas desde el inicio de la crisis y que se mantienen bajo mínimos para la demanda que tienen que atender.

La consecuencia de esa realidad es que, al margen de algunas entidades que han logrado sobrevivir en alguna villa, la mayoría de los colectivos que están cubriendo un importante espectro de servicios llegando a dónde no llegan la labor institucional se limitan a trabajar en la ciudad porque no pueden plantearse abrir y mantener delegaciones en la provincia. «Chegar a esas persoas que viven no rural é moi difícil, e atraelas á cidade resulta tamén complexo e caro», matiza Quintas Lorenzo. «Estamos intentando dende federación achegar recursos a zonas como Valdeorras, por razóns obvias de que están moi lonxe, e tamén tentamos achegarnos a Allariz, Celanova ou Verín», explica la presidenta.

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