Las denuncias por desapariciones suman 41 casos este año en la provincia

Hay cuatro personas perdidas en los últimos meses de las que no se volvió a saber


ourense / la voz

En la provincia de Ourense se han presentado este año 41 denuncias por desapariciones de personas, según datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno. La mayoría de esos casos se han resuelto, pero todavía hay cuatro ourensanos de los que no se ha vuelto a saber nada, ni si están vivos o muertos. Julio Fernández, de Allariz, Belén Rodríguez, de Ourense, Ramón López, de Alais (Castro Caldelas) y Hervigio Fernández, de Casaio (Carballeda de Valdeorras) siguen sin aparecer. Nada se ha vuelto a saber de ellos a pesar de los intensos rastreos realizados.

La última búsqueda, todavía sin éxito, se llevó a cabo en Allariz para localizar a Julio Fernández González, un nonagenario enfermo que salió de su casa en el casco histórico el sábado 4 de noviembre y del que nada se ha vuelto a saber. Se sospechó que podía haber caído al río Arnoia, y se le buscó en el agua con embarcaciones, con perros de la unidad cinológica de la Guardia Civil y con voluntarios de Protección Civil. Aunque se supone que por su edad y por sus problemas de movilidad, el anciano no pudo ir muy lejos, todavía no se le ha encontrado, lo que da una idea de la dificultad que entrañan algunos casos. Cinco años tardaron en aparecer los restos mortales de una mujer, Matilde González, que se perdió en el 2012 en Parada de Sil.

Como siempre que ocurre una desaparición en un lugar de la provincia que no sea el término de Ourense, es el instituto armado el encargado de coordinar la búsqueda y dirigir el operativo. En la ciudad esa misión la tiene la Policía Nacional. En su demarcación, la única denuncia por desaparición que sigue vigente es la de Belén Rodríguez, una ourensana de 57 años a la que se vio por última vez el 7 de abril. En su búsqueda participaron, además de miembros de Protección Civil y Policía Local, unidades especializadas llegadas desde Madrid, guías caninos, además de medios acuáticos y por aire. En el operativo, pero en este caso desde Trives, donde la desaparecida tenía una casa rural, participó también la Guardia Civil.

La Policía Nacional, explican desde el gabinete de prensa de la comisaría, no tiene en Ourense un grupo especializado en desapariciones, pero reciben refuerzos y medios de A Coruña o Madrid siempre que sea necesario. Lo primero que hace la policía es evaluar las circunstancias de la persona desaparecida para calificar su ausencia como inquietante o no.

Como de alto riesgo se consideró casi desde el principio la de Socorro Pérez y aunque se la buscó intensamente por el río y por las zonas por donde solía hacer deporte, no se encontró su cadáver hasta más de un mes después de que se denunciara su falta. En su caso, una muerte violenta, el hallazgo tardío del cuerpo complicó la investigación, que aún sigue sin conducir a un sospechoso que llevar ante el juez.

En el caso de Belén Rodríguez su desaparición también se consideró de las inquietantes en un primer momento por si podía haber sido contra su voluntad o con la intervención de otra persona. La investigación permitió saber que sus allegados y personas con las que coincidió en los últimos días antes de su desaparición habían observado en ella un comportamiento extraño. Había dejado su móvil en casa y, aparte de unos testigos que la vieron la tarde de su desaparición cerca de la estación de autobuses, no hubo más pistas hasta 32 días después. En la oficina de objetos perdidos de la Policía Local alguien había entregado un bolso que había aparecido en el cementerio de As Caldas y que resultó ser el de Belén Rodríguez.

La policía pidió colaboración para saber el lugar donde había aparecido el bolso -se cree que alguien lo llevó hasta el cementerio tras encontrarlo en otro sitio y que la desaparecida no estuvo en el camposanto- y tener esa información hubiera sido muy importante para continuar con una búsqueda más concreta, según la comisaría. Nadie dio nueva información y por ahora sigue sin haber novedades. «Las búsquedas son muy difíciles», explican desde la comisaría. Por donde estaba el cadáver de Socorro se había pasado, pero la maleza impidió verlo. Otras veces se encuentran pronto, pero la densa vegetación complica los rastreos.

En la comisaría no creen que haya más desapariciones ahora que en el pasado, sino que se denuncian más en cuanto se sabe de la falta de alguien, sobre todo de las personas mayores que se pueden desorientar fácilmente si padecen alguna enfermedad y necesitan tratamiento.

Voluntarios de Protección Civil para buscar coordinados por Policía o Benemérita

Los cuerpos de seguridad, Policía Nacional o Guardia Civil, son los encargados de coordinar los operativos de búsqueda en sus respectivas demarcaciones. Bajo sus órdenes se despliegan en ocasiones decenas de voluntarios de Protección Civil, además de otros medios humanos que se van incorporando (GES, bomberos) y materiales.

Uno de los miembros de Protección Civil que más búsquedas de personas desaparecidas ha realizado es el coordinador de la agrupación de Ourense, Manuel Fernández Blanco. «En el caso del municipio de Ourense es la Policía Nacional la que nos requiere para colaborar y nos da indicios para buscar», avanza. En cuanto al número de efectivos, Fernández matiza que depende del momento de la búsqueda en el que se esté. Los esfuerzos se suelen centrar en los primeros días. También depende de la disponibilidad de los voluntarios. En Ourense eligen a los que están formados en la búsqueda de personas, con cursos específicos en los que han aprendido técnicas de rastreo para cada zona. El río Miño es, en la capital, una masa de agua en la que suelen ser habituales las búsquedas. En ello se emplean los voluntarios que sepan manejar embarcaciones neumáticas. Algunas son muy complejas, como la última realizada a un septuagenario desaparecido en Ourense y que apareció muerto en la presa de Velle. Ahí el radio de búsqueda fue muy amplio y se tardó quince días en encontrarlo.

Una de las aportaciones de las nuevas tecnologías, como los drones, pueden ser útiles para abarcar desde el aire amplias zonas. Si es necesario, se solicitan los de Protección Civil que se guardan en la academia de A Estrada, explica Manuel Fernández. En las búsquedas en Ourense todavía no se utilizaron.

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