«A ciertas horas no se puede salir de casa, que pela de frío»

Elena Cortés regenta una casa de turismo rural en Xares, donde ayer se registró la temperatura mínima


o barco / la voz

En plena ola de frío polar, las temperaturas se desplomaron ayer hasta los 7,4 grados bajo cero en la provincia. El pueblo que tuvo que afrontar las temperaturas más gélidas fue Xares, en A Veiga, a los pies de Pena Trevinca. Es lo que tiene estar en la falda del pico más alto de Galicia. Así que allí están acostumbrados a que el invierno signifique frío. Y no se asustan.

«Hace frío, pero vaya, que tampoco es nada a lo que no estemos acostumbrados; yo este invierno no he notado que haga más frío que otros años», explica Elena Cortés. Desde hace diez años regenta la casa de turismo rural Árbores de Lenda en el pueblo, así que ya está acostumbrada a las bajas temperaturas de estos meses. «Como es un frío seco, no tienes esa sensación térmica de frío», explica, aunque apostilla rápido que lo que no hacen es estar en la calle hasta tarde. «A determinadas horas no estamos fuera, porque pela», dice divertida. Si hay que salir, entonces toca abrigarse bien. «Para estar en la calle hace falta ponerse el abrigo, el gorro, la bufanda, los guantes... Hay que ponerse de todo para poder salir», dice.

Asegura que las temperaturas están siendo las habituales, destacando, no obstante, que sí hay más hielo. «De noche hiela; de hecho, en los tiestos que tengo en la puerta de la casa llevo días sin poder regar, porque está todo tan helado que la tierra parece auténtico cemento, y no entra el agua», cuenta de manera explicativa. Y apunta también a que la cifra del pueblo más gélido hay que tomarla con algo de cautela. La estación meteorológica está a 300 metros de Xares, en dirección a la montaña, por lo que en el pueblo la temperatura que tuvieron que afrontar sería posiblemente algo menos baja.

Bosques fantasma

El frío es además, un aliciente para el negocio de hostelería. La gente no sube a Trevinca buscando bajas temperaturas directamente, pero sí nieve. Y también la hay. No en el pueblo de Xares, sino un poco más arriba. «La gente viene buscando nieve, y está perfecto para eso, porque a unos 150 metros del pueblo ya la hay; pero para llegar hasta aquí las carreteras están totalmente limpias», cuenta Cortés, que es también la presidenta de Trevihost, la asociación de empresarios de hostelería de Trevinca. «Además, los bosques están preciosos, con la nieve y los líquenes; parecen bosques fantasmas. A mí me gusta mucho, y a la gente que viene también».

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