«Un homenaje en esta tierra que amo es el mayor premio que me puedan dar»

Una placa en honor del poeta Blas Aranda colgará desde hoy en la plaza de Doade


La parroquia de Doade, en Sober, recibe hoy con honores a Blas Aranda, ganador de la última edición del Premio García Lorca de poesía. A las 20.30 horas dará comienzo el acto, promovido por su amigo y dueño del restaurante local A Cantina, Antonio Rodríguez. «Es una celebración de agradecimiento por la aportación cultural que ha hecho con su obra a ambos lados de la ribeira», comenta Rodríguez.

El acto consistirá en el descubrimiento de una placa en honor del poeta en la plaza central de Doade y rematará con uno de sus cantos de extaltación de la Ribeira Sacra.

Al homenaje asistirán alcaldes de ambos lados del Sil, entre ellos los de Castro Caldelas, Parada de Sil, A Teixeira, Sober o Monforte. También ha confirmado su asistencia el vicario general del obispado de Ourense.

Al terminar el acto, se servirá un vino de la subzona de Amandi acompañado con viandas propias del lugar.

-¿Cuántos premios suma con el García Lorca?

-En los últimos años me he presentado a bastantes concursos y son ya unos diez o doce premios. Entre ellos, gané el Aquelarre Poético en A Coruña en 2012.

-¿Se considera ya un profesional de la poesía?

-No, aunque no hay día que pase sin escribir un romance, un soneto o una décima. Me encanta expresarme en base a lo que vivo y lo que siento y esa es mi satisfacción. Lo que sí he creado es un grupo de poesía junto a unos amigos, con el que hemos hecho una veintena de recitales de temática social, mística...

Blas Aranda Gómez (Montoudo, A Teixeira, 1965) vive en la localidad toledana de Consuegra pero posee profundas raíces familiares en A Teixeira (Ourense). Sus abuelos fueron otros de los tantos gallegos que a principios del siglo XX se vieron obligados a emigrar en busca de mejores condiciones de vida. En este ir y venir continuo, entabló un profundo vínculo con la Ribeira Sacra, sus gentes y sus oficios, que poco a poco se introducirían en sus poemas.

Su abuelo era afilador y en relación a este trabajo, Blas conserva el mejor recuerdo que puede tener de él, una gran rueda de afilar que adorna su casa y le traslada a diario a sus orígenes. Su madre nacería en Ourense y al él tocó en Montoudo. Luego conocería a su amigo Antonio de Doade en La Mancha por fruto de la casualidad.

-¿Hay fecha para el primer libro?

-No me desagrada la idea, pero esa no es mi meta. Tengo tanto escrito como para publicar un romancero dedicado a La Mancha o a la Ribeira Sacra.

- ¿Qué significa para usted celebrar este premio en Doade?

-Hay sueños que esperas cumplir y luego ocurren cosas que jamás hubieras soñado. Un homenaje en esta tierra que amo es el mayor premio que me pueden dar.

-Le propongo ahora que me explique el significado de algunos versos de sus cantos. «En esta tierra escribí mis primeros versos...» ¿Qué lugares de la zona le inspiraron?

-No sabría decirte qué sitio en concreto me incitó a escribir pero aquí fragüé mi pasión por la poesía. A los diez años vivía en A Teixeira y recuerdo visitar Lumeares y otros lugares... A esta edad descubrí el gusto por expresar mis sentimientos en forma de poema.

Aranda mantiene muy vivas sus raíces y las riega a base de palabras. Después de recibir en Barcelona el premio García Lorca 2019 por los sonetos Seis diamantes, seis heridas, sobre las inundaciones en Consuegra del siglo XIX, hoy pone fin a sus vacaciones en A Teixeira, destino al que acude religiosamente desde hace dos décadas.

-«Escribir a la Ribeira Sacra es como si me escribiera a mí mismo» ¿De dónde viene ese sentimiento de pertenencia?

-Esta tierra lo ha sido todo para mí. Quizá sea por la morriña de mis abuelos cuando vivían en La Mancha. Ellos siempre contaban ilusionados y sonrientes las historias que les ocurrieron a una y otra orilla del río y eso me llenaba. Se movían mucho por trabajo y de ahí que tuvieran recuerdos de distintos lugares.

-«Mientras menguan sus gentes, medran las casas cerradas con olor a muerte y silencio...» ¿Cuál es su visión de la despoblación?

-Es un problema que comparten Galicia y La Mancha. A Teixeira tiene 330 habitantes y es uno de los municipios más despoblados de España. No sé quién tendrá la culpa. En todo caso, es cierto que la vida hay que buscársela, pero tal vez no nos hemos esforzado lo suficiente en apostar por este estilo de vida. La gente podrá ir de vacaciones a los pueblos, pero si no hacemos algo, esas formas de vida acabarán muriendo.

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