«Echábamos de menos la noche y ahora pinchamos desde Valdeorras para medio mundo»

Desde toda España, Suecia o Estados Unidos siguen las sesiones de Verónica Martínez y Santiago Pimentel, Danzalia, a través de la Red

Verónica Martínez y Santiago Pimentel pinchan desde su casa
Verónica Martínez y Santiago Pimentel pinchan desde su casa

o barco / la voz

Acostumbrados a vivir de manera intensa la noche -tienen un pub de última hora en A Rúa de Valdeorras y una discoteca móvil-, el confinamiento cambió por completo el ritmo de vida de Verónica Martínez y Santiago Pimentel, que de un día para otro se vieron -como todos- encerrados en casa. «Al estar tan activos socialmente, de repente no sabíamos qué hacer en casa un sábado por la noche», cuenta Verónica. Así que decidieron tirar de recursos para amenizar su propio encierro y aprovechando las ventajas que ofrece Facebook, abrieron la fiesta de su buhardilla a todo el que quisiera sumarse.

«Fue casi como una terapia para nosotros, y así aprovechamos para tomar algo», cuenta. Durante todo el encierro no faltaron a su cita semanal y a ella se suman cada sábado cientos de personas. «La gente se conecta desde Valdeorras, Quiroga, el Bierzo, Asturias, Valencia... y hasta desde Suecia o California», relata Verónica. «Es gente de aquí, gente que conocimos en viajes, amigos de amigos que se van sumando; acaba llegando mucha gente», dice. Y añade divertida: «Pinchamos para medio mundo».

En verano hicieron un parón, porque cogieron el bar de las piscinas y recuperaron cierta actividad nocturna; pero con la llegada del otoño los sábados volvieron a ser en casa. «La gente nos pidió que hiciéramos sesiones otra vez», señala. Así que la pareja volvió a sus sábados de buhardilla y sus pinchadas a través del perfil de Facebook Danzalia Pimentel Santiago.

Regresaron con mejoras. Un cable conecta la mesa de sonido directamente con los teléfonos desde los que emiten -mejorando de manera importante la calidad de la escucha- y han incorporado un micro a través del que Vero va saludando a quienes se van sumando a la noche mientras Santi va pinchando un tema tras otro. También se ha creado una pequeña comunidad paralela, de gente que entabla conversaciones en los comentarios. «Es otra manera de sociabilizar», apunta Verónica. Tanto es así que hay quien se viste y se maquilla como si realmente fuera a salir de fiesta para seguir las sesiones desde el salón de casa, tal y como demuestran las fotos que suben en los comentarios.

En las copas de los sábados y el vermú de los domingos

Su cita semanal es la de los sábados. A las once y media de la noche suena la primera canción y por delante unas dos horas y media en la que se van sucediendo los temas. Hay pachangueo, reguetón, pop, rock... canciones fácilmente identificables para poder bailar y cantar desde casa. En ese tiempo, hasta un millar de personas pueden conectarse en algún momento de la sesión, y hay también muchos fieles que no se pierden ni un tema de los que pincha Santi, «que así también se mantiene en activo» para cuanto todo vuelva a la normalidad, apunta su pareja.

Como la propuesta tiene tirón, ahora han decidido dar el salto también al vermú de los domingos. Y de nuevo vuelve a sonar la música desde Danzalia para el mundo, esta vez con sorteo incluido. «Nosotros bebemos por unas tazas en forma de piña que nos regalaron unos amigos y la gente empezó a preguntarnos por ellas. Quisimos encontrar otras iguales, pero no las conseguimos, y decidimos hacer unas tazas que sorteamos. ¡Y la gente se vuelve loca!», dice Verónica mientras no puede parar de reír. Los sábados lanzan una pregunta durante la sesión y ante todos los que escriban la respuesta correcta, el domingo realizan el sorteo. Esa sesión comienza al filo de la una de la tarde y dura unos 45 minutos.

Es su nueva rutina para una pareja que no sabía lo que era tener un fin de semana libre y mucho menos quedarse en casa tirados en el sofá y la manda un sábado noche. «Nos gusta mucho la noche y relacionarnos con la gente», añade. Y cada vez son más con los que quedan casa semana para disfrutar de las copas. Aunque cada uno en su casa.

 

Un año con la discoteca parada... y se prevé un segundo igual

Santiago Pimentel tiene la discoteca móvil desde principios de la década pasada. Danzalia iba bien así que hace tres años amplío la oferta con un escenario. «Al principio eran cosas más pequeñas, pero con el escenario ya salieron muchas fiestas más grandes», cuenta Verónica. El pasado se preveía como un gran verano para el negocio, pero la pandemia lo trastocó. «Ahora vamos a por dos años parados», razona ella, que no cree que este verano haya grandes cambios en las fiestas. «Si hacen una fiesta en un pueblo, ¿cómo controlan en aforo? ¿Y van a decir quién entra y quien no? No lo veo», señala.

Tampoco tienen fecha de reapertura del Dipöp, su local de copas en A Rúa, que lleva cerrado desde marzo del año pasado. «En verano podíamos abrir, porque había tardeo, pero no acabábamos de ver lo de gente sentada y con mascarilla a última hora», explica. En su caso, cuentan con el apoyo del dueño del local, que no les cobra alquiler mientras se mantenga esta situación.

Quiénes son

Ellos. Danzalia es la pareja formada por Verónica Martínez y Santiago Pimentel.

Sus negocios. Regentan el bar-pub Dipöp en A Rúa de Valdeorras y tienen la discoteca móvil Danzalia. Ambos negocios están ahora mismo parados. Ellos, mientras, siguen manteniendo sus trabajos entre semana; a la espera de que pueda reabrir el ocio nocturno y disfrutar del pub y la discoteca.

Mientras no vuelven las noches de fiesta a la cara, ellos siguen ofreciéndolas a través de las redes sociales.

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