El traslado a la Alameda ha disparado las ventas de los placeros un 20 %

Los comerciantes quieren que el recinto provisional sea también centro de ocio


ourense / la voz

En pleno siglo XXI las plazas de abastos siguen resistiendo la competencia feroz de los supermercados. Aunque los años dorados quedaron atrás para muchas, algunas persisten y tratan de recuperar su potencial. En la capital, cuatro meses después de que los placeros se trasladasen a la ubicación provisional que se ha construido en la Alameda, en la que permanecerán hasta que se completen las obras del edificio antiguo, se viven momentos de optimismo. «Nuestra valoración es altamente positiva», afirma el presidente de la asociación de empresarios de la plaza de abastos, Emilio González. En el recinto, de hecho, ya han echado cuentas. Y los números respaldan esta sensación. «Calculamos que la afluencia de público se ha incrementado en un 30 %, y que la subida de las ventas ha sido del 20 %», explica González, que habla satisfecho de cómo el mercado es ya un punto de interés para las visitas turísticas.

«Cuando nos trasladamos tuvimos que solucionar algunos problemas, con dinero de nuestro bolsillo, pero lo importante es que estamos intentando dinamizar la plaza, conseguir que sea un referente también para el ocio en esta ciudad», asegura.

Margarita Otero: «La gente valora el trato personal, la confianza que les das»

marta vázquez

Acostumbrada a trabajar muchas horas al día, dice que a las plazas va cada vez más gente joven

La suya es una de las primeras caras que se ve al entrar en la plaza de abastos de Ourense. Y para muchos es un rostro más que conocido porque Margarita Otero ha estado muchos años en el mercado «Llevo 36 con el puesto de frutas, y anteriormente ya había estado de empleada, vendiendo aceite de una cooperativa de Jaén». A aquel trabajo, en la plaza de abastos que ahora espera por un proceso de reforma integral, se incorporó esta ourensana cuando apenas había cumplido los 20, después de haber pasado tres años en un supermercado. Toda una vida atendiendo al público. «Llegó un momento en el que pensé que tenía que empezar a trabajar para mí, y por eso monté el puesto. No me arrepiento; unas veces ha ido mejor y otras peor, pero aquí sigo cada día», sostiene.

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Aprovechando la celebración de Todos los Santos los placeros instarán, hasta el día 4, un mercado de flores en la Alameda, con el objetivo de que la compra sea más cómoda para los ourensanos. «El 80 % de las flores que se venden en Ourense estos días salen de esta plaza», reconoce.

Mientras, el día a día en el recinto parece animado. En los pasillos se cruzan los clientes que van todos los días, y a los que los placeros conocen por su nombre, con otros que solo pasean. «Ojalá me jubile aquí», dice Julio Manuel Dacosta, comerciante que asegura que el cambio de ubicación ha supuesto para él «pasar de la noche al día».

Otros, sin embargo, no advierten tanto cambio. «En Ourense no hay cultura de plaza como en otras ciudades, como Santiago», se queja José Ricardo López, que opina que «la gente que viene a la nueva plaza es la misma que iba a la antigua, poco más se vende».

Esta información ha sido elaborada por María Cobas, Xosé Manoel Rodríguez, Marta Vázquez y Maite Rodríguez.

Mariló Herrero: «Está moi ben situado, no centro do Barco, e o prezo do alugueiro está ben»

maría cobas

Hace siete meses llegó a la plaza de O Barco su última inquilina. Mariló Herrero abrió en marzo una tienda de venta de productos delicatesen que regenta junto a su hijo. Llevaba años con la idea de montar su propio negocio, y vio la oportunidad en la convocatoria municipal para abrir un puesto de venta de productos amparados por Excelencia, un sello amparado por Galicia Calidade que el Concello impulsó a través de un proyecto del Eixo Atlántico. «Os alugueiros son carísimos en calquera local que miraras pola rúa, e este estaba ben; a min gustábame moito», dice. Es un puesto pequeño de apenas 19 metros que estaba ya dotado de mobiliario (ella puso el aire acondicionado y el toldo), con un precio ajustado y que se prestaba a su idea de negocio, ya que además de los productos de Excelencia en A Manduca se pueden encontrar otras muchos productos artesanos de alimentación. «Non había nada parecido no Barco e pareceumos boa idea», señala la emprendedora, que resalta que en su negocio puede encontrarse vino, cervezas artesanas, pimientos, dulces, legumbres (casi todas de Castilla, aunque también Fabas de Lourenzá), bica de Trives, quesos, conservas, cafés de origen…

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Solo algunas cabeceras de comarca mantienen sus mercados abiertos

Hubo muchas más repartidas por toda la provincia, pero en la actualidad solo quedan plazas de abastos en seis concellos fuera de la capital.

La mitad en O Carballiño

O Carballiño ha acometido una importante reforma de sus instalaciones en los últimos años, con casi 300.000 euros invertidos tanto en el interior como en los puestos exteriores, así como en reordenar el entorno. Se ampliaron las zonas de aparcamiento, se retiraron contenedores y se mejoró la iluminación exterior. La plaza cuenta en la actualidad con una veintena de puestos ocupados y con veintidós locales pendientes de incorporar nuevos concesionarios. El edil responsable del servicio, Adolfo Nogueira, recuerda que están tratando de cerrar el pliego de condiciones, consensuando la oferta con todos los grupos de la corporación, para sacar a concurso la adjudicación de los locales. El recinto está ocupado por negocios familiares que se centran en la oferta tradicional: carnicerías, pescaderías, pollos, una churrería, queserías y una empresa de envasado.

El Concello y el colectivo de placeros ha puesto en marcha en los últimos años varias campañas de promoción, mediante la incentivación de las compras a través de sorteos y regalos. Esta línea de trabajo ha conseguido incrementar el número de clientes y fidelizarlos.

Ribadavia prepara concurso

En Ribadavia, las diferentes actuaciones llevadas a cabo en el mercado en los últimos ejercicios han superado los 220.000 euros en inversiones. Hace años se incorporaron nuevos negocios -cervecería, herboristería, zapatería-, aunque algunos no llegaron a consolidarse. Fue el caso del primero de los proyectos, que durante un tiempo incluso animó el recinto con la organización de conciertos, catas de cerveza artesana y otras propuestas, aunque finalmente la cervecería acabó cerrando. Desde la oposición se reclamó hace tiempo la elaboración de unas bases para sacar a concurso los locales vacíos; la moción fue aprobada en pleno pero aún no se ha aprobado el pliego de condiciones.

Máxima ocupación en O Barco

La plaza de abastos de O Barco de Valdeorras vive uno de sus momentos más dulces, con su mayor ocupación desde hace varios años. Y eso a pesar de que en las últimas semanas perdió a uno de sus inquilinos. Uno de los carniceros se trasladó a Viloira. Así que ahora mismo hay cuatro puestos libres, aunque uno de ellos podría volver a ocuparse de nuevo si fructifica el interés de una panadería por instalarse en el mercado. Pescaderías, carnicerías, frutería, verdulería, tienda de encurtidos y un bar forman parte de la oferta. El edificio está en buenas condiciones, aunque necesita una mejora en cuanto a la calefacción. «Andamos mirando si hay alguna posibilidad para calefactar, porque es difícil debido a que son productos frescos», explica la edila de Comercio, Irene Dacal.

Celanova espera al restaurante

En la plaza de abastos de Celanova sigue pendiente desde 2014 (fecha en que se anunció) la instalación de un restaurante en su segunda planta, que fue reformada a tal fin, suprimiendo antiguos puestos que llevaban años vacíos. El Concello aún no licitó su concurso. También se instaló un ascensor para comunicar con la primera planta. La plaza sigue sin atraer a nuevos comerciantes. Incluso se quedó vacío un puesto que se dedicaba a la venta de setas. Hoy en día, hay tres puestos especializados en carne: uno de ternera, otro de productos del cerdo, y un tercero, el despacho de las galeguesas (hamburguesas) de la Facenda O Agro.

Pocos en Trives

En A Pobra de Trives, la plaza tiene buena parte de sus puestos cerrados, en un mercado en el que conviven negocios tradicionales como la pescadería y la carnicería.

Cambios en la plaza de Xinzo

En Xinzo solo hay cuatro instalados en un espacio con capacidad para más de 20. Meses atrás el gobierno modificó la ordenanza reguladora del mercado para intentar atraer nuevos inquilinos, dando la posibilidad de usar el mercado de manera temporal.

Otros modelos

En otros puntos de la provincia las plazas de abastos como tal no existen, aunque desde los gobiernos locales han apostado por modelos diferentes en los que los productos de cercanía y de calidad son los protagonistas.

En Allariz, en lugar de un mercado de apertura diaria, se apuesta por el denominado Mercado da Biosfera, que se celebra los sábados por la mañana y en el que no hay puestos cerrados sino que los productos se exponen como en una plaza común, pero cubierta.

En Bande, aprovecharon la reforma de la antigua plaza de abastos en desuso para abrir el Mercado do Xurés, donde conviven la exposición y venta de productos gastronómicos de A Baixa Limia, con puestos de organización de rutas turísticas o deportivas por el Xurés. También hay un bar. Abre los primeros domingos de cada mes, aunque en temporada alta abre más días.

El edificio antiguo, a la espera de que empiecen sus reformas y el de A Ponte, cerrado

Mientras los placeros desarrollan su actividad en la Alameda, el edificio original de la plaza de abastos, situado en las inmediaciones de As Burgas, espera a que empiecen sus obras de reforma. Esta misma semana se ha conocido que son seis las empresas que optan a hacerse cargo de ese proyecto, que tiene un presupuesto de 5,6 millones de euros y un plazo de ejecución de 22 meses. Los placeros creen, sin embargo, que será mucho más tiempo el que tarden en volver. «Somos bastante escépticos», reconoce Emilio González, el presidente, que calcula que estarán en el recinto provisional entre cuatro y seis años. Habrá que ver, en todo caso, cómo se desarrolla un proceso que ya acumula años de retraso.

Mientras, pasa el tiempo y la otra plaza de abastos con la que tradicionalmente contó la capital ourensana, la de A Ponte, permanece cerrada al público. El Concello abrió dos concursos para adjudicar su gestión, pero en ambos casos quedaron desiertos. Hace ya más de tres años que se completó la reforma del inmueble, que costó dos millones de euros, e incluso se inauguró el edificio, en un acto que contó con autoridades como la ex ministra de Fomento, Ana Pastor. Era el 2015 y año de elecciones municipales.

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