Cinco ayuntamientos siguen hurtando sus datos del 2015 al Consello de Contas

Los afectados se exponen a perder el derecho a recibir subvenciones de la Xunta


ourense / la voz

Todas las Administraciones públicas gallegas están obligadas a presentar anualmente sus resultados económicos ante el Consello de Contas. Debe hacerlo la Xunta y todos los entes que dependen de ella, así como las diputaciones, las mancomunidades, los consorcios públicos y los ayuntamientos. Los concellos tienen de plazo hasta el día 15 de octubre del año siguiente para presentar las cuentas del ejercicio anterior, pero la mayor parte rehuían esa obligación cuando no existían medidas coercitivas para forzarles a hacerlo. Desde el año 2011, sin embargo, entró en vigor un decreto del gobierno autonómico que puede dejar sin subvenciones de la Xunta a los incumplidores. De todas maneras, siguen existiendo ayuntamientos que no atienden a esos argumentos. Cinco concellos de la provincia aún no han remitido sus resultados económicos del año 2015 al Consello de Contas y debían haberlo hecho hace casi cuatro meses.

El 15 de octubre del año pasado terminaba el plazo, pero a principios de febrero Castro Caldelas, Celanova, Manzaneda, A Pobra de Trives y Verín aún no habían rendido cuentas. Lo cierto es que al menos un tercio de los ayuntamientos de la provincia enviaron tarde sus datos. Entre los últimos está, por ejemplo, el Concello de Xinzo de Limia. Su fecha de rendición, según figura en la página web del Consello de Contas, es el día 3 de enero de este año 2017, casi tres meses después de haberse consumido el plazo.

En todo caso, la entidad encargada de fiscalizar la actividad económica de las Administraciones públicas gallegas analiza también las cuentas que llegar más tarde de lo establecido. No siempre la información remitida por los ayuntamientos es lo suficientemente completa o contiene datos erróneos. En base a ello, el Consello de Contas clasifica a las entidades en base a si rindieron cuentas correctamente o si, por el contrario, estas contienen defectos leves o graves.

Cabe destacar que solo a cuatro concellos de la provincia tienen la etiqueta de «defectos graves». Se trata de los ayuntamientos de Carballeda de Avia, O Carballiño, A Mezquita y Ramirás. Las deficiencias a las que hace referencia el Consello de Contas tienen que ver, según el caso, con el hecho de que no conste la aprobación de la cuenta en el pleno, porque no aparezcan las actas de arqueo de existencias en caja o las certificaciones bancarias de saldos existentes a fin de ejercicio y por las llamadas «incidencias de integridade» (errores en la formalidad del documento de remisión o omisión de algún estado contable).

En otros treinta ayuntamientos, los defectos detectados son considerados leves. En todo caso, todas esas deficiencias pueden ser subsanadas. Incluso las entidades locales que aún no han enviado sus cuentas todavía pueden remitirlas. En el caso de que no lo hagan, se exponen a perder el derecho a optar a subvenciones de la Xunta. Si, además, no comunican esa información al Gobierno central, podrían también perder las aportaciones mensuales del Estado, una de sus principales vías de ingreso.

El Concello de Ourense envió sus cuentas tarde y con defectos

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los ayuntamientos para cumplir anualmente el plazo del 15 de octubre del año siguiente para presentar las cuentas del ejercicio anterior es la falta de personal cualificado para realizar ese trabajo. Ese suele ser el argumento utilizado por los concellos de menor tamaño para justificar el retraso en el cumplimiento de sus obligaciones con el Consello de Contas, pero también hay ayuntamientos grandes que se retrasan. En el caso del Concello de Ourense la fecha de rendición que figura en la web de la entidad encargada de fiscalizar la actividad económica de las Administraciones públicas gallegas es el día 23 de diciembre, algo más de dos meses después de haberse consumido el plazo establecido. Además, tras analizar la información recibida, el Consello de Contas concluyó que contenía defectos graves. Tras subsanarlos en parte, aparecen tan solo como leves. Se deben, según se aclara, al incumplimiento de los plazos y a «descadres internos dos estados contables e erros de coherencia interna das propias contas rendidas». Se trata, en todo caso, de lo habitual. Ese tipo de deficiencias han sido detectadas por el Consello de Contas en la información remitida desde la capital ourensana todos los ejercicios al menos desde el de 2010. En todos los casos la documentación llegó más tarde del 15 de octubre.

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