Un lugar de descanso compartido

Dedicados a los negocios de los complementos y los tejidos en Bélgica, Milein Bauwen y André Vermeersch buscaban una casa de vacaciones en España y acabaron abriendo un hotel rural en Trives


o barco / la voz

Hace cuatro años, el matrimonio formado por los belgas Milein Bauwen y André Vermeersch llegó a Trives buscando una casa de vacaciones. Personas vinculadas a los negocios, ansiaban tranquilidad y decidieron instalarse «en el pulmón verde de España», como lo define André.

En un primer momento pensaron en una casa vacacional, pero pronto cambiaron de idea y optaron por una edificación que les permitiese dar cabida a gente los fines de semana. Al final, optaron por comprar el hotel A Lastriña, a pie de la OU-536, en dirección a Castro Caldelas. Cuenta Milein que por los negocios han vivido en más de 100 hoteles, y que su «sueño» era residir siempre en uno. Lo ha cumplido. O casi, porque hasta ahora el hotel cerraba casi cuatro meses en invierno, aunque para este año están pensándose la idea de seguir abiertos, porque los clientes les reclaman. «Desde hace más de 40 años, yo siempre decía que quería vivir en un hotel los 365 días del año. ¡Lo que nunca pensé era trabajar en uno!», cuenta ella sonriendo. A ambos les gusta el trato con la gente. Y se les nota. «Las personas entran como clientes, y salen como amigos; eso nos gusta mucho», señala ella. Él explica que, por su experiencia en hoteles, nunca pregunta a la gente que entra si tiene reserva. «Le pregunto de dónde vienen, que somos belgas y que son bienvenidos», señala él. Se crea una complicidad que es lo que la pareja busca. De hecho, el hotel (con 10 habitaciones) es su propia casa; aunque ellos residen en el piso de arriba.

Cuentan que el primer año no fue fácil. El hotel «era de nivel bajo» y la gente se mostraba sorprendida a la presencia de belgas en Trives. «Toda la gente que entra, porque yo no hablo bien español, me pregunta qué hago aquí», cuenta Milein divertida. La curiosidad llega sobre todo de sus clientes gallegos (los más numerosos, de A Coruña y Vigo, fundamentalmente; aunque reciben también a muchos madrileños). La búsqueda de la naturaleza y la tranquilidad es su respuesta, la misma que dan los propios clientes cuando se les pregunta qué buscan en Trives.

En el incendio de Navea

Aunque no todos la encontraron el pasado fin de semana. A Lastriña tiene una vistas privilegiadas al Val do Navea, en cuyo territorio se encuentra el propio hotel. Y, además, el domingo tenía primera fila para ver las impresionantes llamas del incendio que calcinó casi 200 hectáreas de terreno -y que ayer estaba controlado, ya desde el lunes; pero no extinguido-. «Las llamas eran impresionantes». Así definen ambos lo que veían (y vivieron) el domingo por la noche. Y tan impresionante fue que hubo clientes alojados que optaron por marchar a las diez de la noche. «Había varias familias con niños, que estaban muy asustados, y finalmente decidieron irse», cuenta él. Hubo otros que se quedaron, «pero unos lo hicieron con las maletas metidas en el coche por si tenían que irse en medio de la noche», apostilla ella. Todos eran de fuera de Galicia. Los gallegos, que también los había, no vieron peligro; como tampoco la pareja. El fuego, aunque impresionante, estaba del otro lado del río. Desde el hotel las vistas son panorámicas -de hecho, el terreno del otro lado de la carretera se llenó de curiosos para mirar las llamas-, pero el peligro no estaba cerca.

Llamadas continuas

Pero no solo los clientes alojados el domingo por la noche sintieron pánico. La pareja belga señala que desde entonces están recibiendo la llamada de clientes con reserva para preguntar por la situación del fuego. «Hay turistas que nos llaman para preguntar si es seguro venir a Galicia de vacaciones por el fuego», señala André sorprendido. «Nosotros le decimos que sí, claro», remarca.

«Hay turistas que preguntan si por el fuego es seguro venir a Galicia de vacaciones»

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