«Hoy tengo muertos»: el oficio de poner flores a cada momento de la vida

Alejandro Camba OURENSE

A MERCA

Mayú Álvarez trabaja con dos materias primas muy delicadas: las flores y los instantes importantes

20 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando llamé a Mariluz Álvarez, Mayú, para visitar su taller, me respondió:Ohr. Una frase que resume una parte de su profesión en la que pocas veces pensamos. Porque una floristería no solo vive de bodas, cumpleaños o celebraciones; también acompaña a las familias en el último adiós. Mayú explica que ha aprendido a separar las emociones. No es lo mismo preparar un ramo de novia que una corona que un centro funerario, aunque todos los trabajos los hace con el mismo cuidado.

En su taller, en la aldea de Corvillón (A Merca), dos grandes cámaras frigoríficas conservan unas flores que llegan desde distintos lugares del mundo y cuya vida es mucho más corta de lo que imaginamos.

Desde hace 18 años, Mayú pone flores a algunos de los momentos más importantes de la vida, tanto los más felices como los más difíciles. «Estamos pendientes del teléfono las 24 horas, porque las flores no entienden de horarios», dice antes de despedirse.