¿Quién fue Miguel Ángel Blanco?

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

A MERCA

FUNDACIÓN MIGUEL ÁNGEL BLANCO | EUROPAPRESS

12 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El mismo calor que estos días, pero hace 25 años. Veo alucinado en la televisión cómo un montón de jóvenes de este país no saben contestar a la pregunta de ¿quién fue Miguel Ángel Blanco?, justo a la vez que Sánchez pacta nada menos que la Ley de Memoria Histórica con Bildu. Me obligo a contestar a una pregunta que tenían que recitar en voz alta los estudiantes, igual que el nacimiento del Duero.

Miguel Ángel Blanco era un concejal del Partido Popular en su pueblo, Ermua. Elegido en las elecciones municipales de 1995, llevaba dos años como edil. Trabajaba muy cerca, en Eibar. Comía con sus padres y se iba después al trabajo en una consultoría, a la que accedió tras licenciarse en Económicas. Era hijo de Consuelo y Miguel, de A Merca y de Xunqueira de Espadañedo (Ourense). Emigrantes como tantos. Antes había trabajado de albañil junto a su padre. Ese era todo el peligro que suponía Miguel Ángel Blanco. Un chaval de 29 años, nacido el 13 de mayo de 1968, al que le gustaba la música. Silbaba y canturreaba la canción Malditos duendes de Héroes del silencio. Esa que dice que «te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar». A Miguel Ángel Blanco le gustaba tocar la batería con su grupo Póker. De niño, empezó a simular que tocaba en el pupitre con unos bolígrafos que terminaban rotos. Luego seguía en casa con las ollas y las potas. Sus padres no tuvieron más remedio que ceder y comprarle una batería. A su única hermana Mari Mar, que se había ido a estudiar a Escocia, la vio cuatro meses antes por última vez cuando la despedió aún metido en cama con un beso.

Miguel Ángel Blanco fue secuestrado a punta de pistola al bajarse del tren en Eibar. Eran las tres y media de la tarde del jueves 10 de julio de 1997. Media hora pasó cuando sonó el teléfono de una de las secretarias del ministro del Interior, a la que le gritaron: «Hijos de puta lo de Ortega Lara lo váis a pagar. ¡Gora Euskadi Askatuta». Luego llegaron las condiciones. O se acercaban los presos de ETA a las cárceles vascas o Miguel Ángel sería ejecutado. Dos días corrieron lentos. El sábado, a las cuatro de la tarde, le dispararon dos veces por la espalda. Lo encontraron aún vivo unos senderistas. La madrugada de ese sábado al domingo fallecía. España entera se manifestó con las manos blancas.