La campaña por la autovía de la Baixa Limia disparó las quejas al Valedor

La Xunta insiste en que lo importante es reforzar las comunicaciones hacia el norte


Ourense

La autovía AG-31 se planificó inicialmente para llegar desde las proximidades de la capital ourensana -concretamente desde la zona de A Mezquita, en A Merca- hasta la frontera con Portugal. Sin embargo, la crisis económica se llevó por delante ese proyecto y la Xunta de Galicia acabó descartándolo definitivamente en el año 2013. La comarca más afectada, la limítrofe con el país luso, no quiso conformarse y la Plataforma Baixa Limia (Plabali) fue la que puso en marcha una campaña para trasladar al Valedor do Pobo su reivindicación. Querían trasladarle, al menos, la necesidad de una vía de alta capacidad y esta campaña ha conseguido disparar el número de quejas recibidas por ese organismo en el año 2017.

La titular de ese organismo en la actualidad, Milagros Otero, explica en su informe sobre estas quejas que pidió información a la Consellería de Infraestruturas y que en los datos aportados por este departamento «non se apreciaron irregularidades». Además, precisa la valedora, «nesta materia correspóndelle aplicar os criterios que considere oportunos de forma discrecional».

Pese a todo, Otero se interesó por los argumentos de la Xunta para descartar esta infraestructura: «Xustificou a súa decisión na densidade de tráfico ou a intensidade media diaria, que é inferior á requirida para unha autovía. Tamén sinalou que con carácter prioritario está prevista a mellora das vías cara ao norte, onde o tráfico é moi superior». En este ámbito, el gobierno autonómico cita el nuevo enlace de la N-525 con la A-52 en la zona metropolitana de la capital ourensana, lo que -afirman- «implicará mellorar as conexións viarias da Baixa Limia con Ourense e a súa área industrial». Es decir, según el gobierno autonómico, el enlace del polígono industrial de San Cibrao das Viñas mejorar la posibilidades de comunicarse de los vecinos del sur de la provincia.

Pese al avance, los expedientes tramitados desde Ourense son solo el 7,55 % del total

La valedora, Milagros Otero, entregó recientemente su informe sobre el ejercicio pasado al Parlamento gallego y de las 28.953 quejas tramitadas en la comunidad, 2.185 provinieron de Ourense. De ellas, 1.836 están relacionadas con la Baixa Limia. Sin embargo, en suma, las reivindicaciones de los ourensanos suponen un 7,55 % del total gallego. Pese a todo, la ourensana ya no es la provincia con más reclamaciones ante el Valedor do Pobo, puesto que en la de Lugo se presentaron solo 800 (un 2,76 %). Si el análisis se realiza tomando como referencia el número de quejas por cada mil habitantes, en Ourense hay 66 frente a las 175 de Pontevedra, a las 81 de A Coruña y a las 23 de Lugo. Por otro lado, llama la atención que los dos únicos concellos destacados por su falta de colaboración con el Valedor do Pobo en la provincia de Ourense son el de la capital y el de Os Blancos, que pidió recientemente su intervención por la Diputación debido a su incapacidad de gestión.

«Foi para dar o coñazo e ímolo seguir dando», dicen los defensores de la protesta

Lino Perdiz, uno de los portavoces de la Plataforma Baixa Limia (Plabali), fue el encargado de elaborar el documento que -con mucho trabajo, según recuerda- llegaron a firmar hasta 1.836 vecinos de la comarca. Esa reivindicación se convirtió, de este modo, en la queja con más apoyos de las tramitadas el año pasado ante el Valedor do Pobo desde la provincia de Ourense. Con esa iniciativa pretendían respaldar de nuevo la reivindicación de la vía de alta capacidad hasta Portugal, pero no tenían demasiadas esperanzas en que esa estrategia tuviese realmente éxito. «Xa sabiamos que non ía servir para nada. Foi para dar o coñazo e ímolo seguir dando», advierte Perdiz.

En la comarca sienten que «en xeral hai unha falta de sensibilidade coa provincia de Ourense» y que la demostración más clara de ello es que, cuando estalló la crisis, la Xunta de Galicia aplazó la ejecución de algunas infraestructuras, pero la única que descartó definitivamente fue la continuación de la AG-31 hasta la frontera con Portugal. Perdiz hace hincapié en la responsabilidad que tienen en ello distintos responsables políticos y cita explícitamente al presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, «qué é de Bande», y al presidente del Eixo Atlántico, «o alcalde do Barco», Alfredo García.

Desde la Plataforma Baixa Limia no entienden el desprecio hacia la comarca y argumentan que, si la AG-31 es una de las autovías con menos tráfico del país es, precisamente, porque no sigue hasta el país vecino. «Estamos de costas a Portugal», lamenta Lino Perdiz, que recuerda las potencialidades que tiene la relación económica con los portugueses. «Están de moda», resume el portavoz del colectivo, que explica que las otras dos principales conexiones de Galicia con Portugal -a través de Verín y de Tui- si cuentan con vías de alta capacidad. «Non lle importamos a ninguén», resume Lino Perdiz.

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