La castaña cierra la temporada con una reducción de la cosecha del 40 %

El último temporal ha dañado el fruto tardío y los productores afrontan en la campaña pérdidas que se elevan a 16 millones


santiago / la voz

Por segundo año consecutivo, el sector gallego de la castaña afronta pérdidas millonarias tras una mala campaña. El 2017 se singularizó por un otoño muy seco y cálido, lo que se tradujo en una de las peores cosechas de la historia. Este año, las pérdidas han vuelto a ser muy cuantiosas. Hay cuatro factores que lo explican: la mala floración de la primavera, la sequía y el calor de finales de septiembre y del mes de octubre, el impacto de la plaga de la avispilla en las zonas de Baralla y Becerreá y, por último, el reciente temporal y la llegada de las nieves, que han estropeado la llamada castaña tardía.

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El resultado es que el sector cierra la temporada con una reducción media de la cosecha del 40 %, según las primeras valoraciones, lo que traducido al campo supone que en origen, los productores, dejarán de ingresar unos 16 millones de euros. En la provincia de Lugo la pérdida se eleva hasta el 50 %, pero algunas zonas de Ourense, como A Gudiña, Viana do Bolo y Riós, han presentado un comportamiento mejor, con fruto de alta calidad. De hecho, en estas áreas, el precio del kilo pagado al productor ha sido alto, alrededor de los 2 euros, un 20 % por encima del de la campaña pasada. En el resto de las zonas productoras de la comunidad, y en función de las variedades, las cotizaciones en origen han oscilado entre 1,40 y 1,60 euros.

Es la única nota positiva de una campaña que, según la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Castaña de Galicia, puede calificarse como «muy mala», en palabras de su presidente, el empresario Jesús Quinta. «A nosotros lo que nos preocupa es que con la falta de producto no podemos abastecer los mercados, y ahí llegará castaña de otros sitios», se lamenta.

Las principales empresas, ubicadas en Lugo y Ourense, exportan castaña gallega a 40 países, y lo hacen en producto tanto fresco como transformado. El conjunto de la cadena de valor genera un volumen de negocio de unos 100 millones de euros. Y el 40 % está en origen, en el campo, donde cada otoño recogen castaña en Galicia unas diez mil personas. Luego hay 30 empresas comercializadoras y cuatro industrias.

«Yo diría que la campaña ha sido pésima, tanto desde el punto de vista productivo como desde el comercial y económico», explica Miguel Areán, gerente de Castañas Naiciña, una empresa ubicada en Chantada. Según detalla, hay zonas del interior de Lugo en las que las pérdidas de cosecha en relación con otras campañas se sitúa incluso por encima del 50 %. A este problema, según Areán, se suman los movimientos especulativos en origen, «que colocan la cotización para las empresas en valores insostenibles».

En Galicia, donde el castaño es especie autóctona, han aumentado en los últimos años las explotaciones gestionadas con criterios profesionales. Y es un sector llamado a crear más valor en el medio rural. Cada hectárea puede dar un rendimiento anual de unos 6.000 euros.

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