La intensa sequía atrasa la recogida de la castaña hasta finales de octubre

Esta será la primera cosecha con mermas producidas por la avispilla


o barco / la voz

Los tomates llegaron en la segunda quincena de agosto. La vendimia se hizo esperar hasta entrada la segunda semana de septiembre. Y las castañas no serán menos. La falta de agua en los últimos meses ha provocado un retraso en el campo, al que no es ajeno el frutal. Todavía faltan unas tres semanas para que comience el castañal, eso como mínimo y para las variedades más tempraneras; pero no será hasta finales de octubre cuando la recogida en los soutos esté generalizada, según apuntan desde el sector. Queda todavía mucho tiempo para que comience la recogida de castañas, que se prevé muchísimo mejor que la del año pasado. Claro que desde el sector apunta que eso se producirá a poco que se recoja. Como dato, el año pasado en Galicia se ingresaron 20 millones de euros por ventas bajo la Indicación Xeográfica Protexida Castaña de Galicia, cuando en un año normal se anda entre los 30 y los 40 millones, según datos del presidente del Consello Regulador, Jesús Quintás. Eso son los datos de la castaña amparada, aunque hay todavía mucha que no cuenta con el sello de calidad.

Será mejor, refrenda también Juan Fernández, de Castañas Rafael, una de las comercializadoras más importantes de castaña. «La del año pasado fue un desastre, de las peores cosechas de los últimos años. Y este año esperamos que sea mejor, pero tampoco hace falta mucho», reconoce. Asegura que ahora todo depende del tiempo, hace falta que llueva. «Hasta julio ha llovido bastante, pero ahora estamos en septiembre y seguimos con temperaturas muy altas. No hay previsión de agua, y nos hace falta, esperamos que venga a finales de mes o principios de octubre», señalaba el empresario, para después resaltar que «si el sol es muy fuerte y el árbol no tiene de dónde alimentarse, termina comiéndose el fruto; y las castañas no engordan». Es por eso que hace falta lluvia.

En su trabajo recorre toda Galicia buscando castaña (y también fuera) y avanzaba que será una campaña «irregular, porque hay zonas que están muy bien y otras que están muy mal». Eso se debe fundamentalmente al efecto de la avispilla del castaño, que ya ha infectado los árboles y se dejará notar por primera vez de manera importante en la cosecha. «Lugo está muy afectada, y es muy importante; y en Ourense también se nota en las zonas vecinas a Portugal, en Verín y A Gudiña hay zonas en las que ya va a afectar algo. Aunque lo grande vendrá a partir del año que viene», avanzaba. Es por eso que esperaba que la Xunta actúe y suelte mucho Torymus, el depredador natural de la avispilla. En 2018 estaba previsto soltar 1,5 millones de ejemplares en Galicia, pero únicamente se liberarán 790.000 euros. «El problema es que hay una gran demanda europea del parásito», apuntaba Quintás.

Del parásito hablaba también como imprescindible Xoán González, ganadero que también cultiva castañas en Viana do Bolo. «Este ano aínda non sabemos ben como será o castañal, porque lle falta auga; pero ten boa pinta», decía. Eso sí, apuntaba también que ya se ve la avispilla. «En dous anos é cando máis se notará, por iso precisamos que se solte moito Torymus para evitar problemas», razonaba.

Un sector que emplea a parte de los temporeros que ahora están en la vendimia

El retraso en el castañal es generalizado en toda la provincia. Así lo confirman desde el Centro Agroforestal de Riós, ubicado en el epicentro de una comarca en la que muchas familias tienen en la castaña una fuente importante de sus ingresos anuales. «Aquí fáltalle aínda un mes, igual cara mediados poderían empezar coas de cedo», explicaba una técnica del centro. El grueso de la actividad se hará, por tanto, en el mes de noviembre.

Son muchos los que trabajan en el campo recogiendo las castañas, en unas tareas para las que a veces se cuenta con personal ajeno a la propia familia, aunque es en las empresas comercializadoras donde se produce el grueso de las contrataciones. Todavía falta para eso, porque mientras no entre castaña no es preciso contar con gente para separarla según sus calidades.

En la comarca de Valdeorras (donde hay dos importantes comercializadoras) son muchos los temporeros de la vendimia los que después se van para la castaña. No suele haber solapamiento entre ambas actividades, ya que por norma la recogida de la castaña comienza una vez rematada la de uva. Y este año no será distinto. La vendimia comenzó tarde por la sequía, y lo mismo sucederá con el castañal. Así que los que estos días viven las jornadas más intensas de la vendimia (con muchas bodegas abiertas, y también las cooperativas), tendrán un trabajo diferente en poco más de un mes, cuando comience la recogida de la castaña.

Mientras, toca preparar los soutos, trabajo en el que se afanan muchos estos días, desbrozando las fincas.

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