De las Burgas al hielo de la Antártida

Un ourensano es el responsable de comunicaciones en una misión militar de apoyo


o grove, ourense / la voz

Ir a la Antártida es un sueño al alcance de muy pocos. Ir dos veces en la vida, tarea casi imposible. Pero el sargento Javier Mosteiro Abelairas, de A Coruña, será uno de esos afortunados que podrá cumplir su deseo no una, sino dos veces consecutivas. Por primera vez podrá cumplir uno de sus hitos profesionales el ourensano Antonio Donis Quintairos, capitán de comunicaciones, y natural de Podentes (A Bola). Son dos de los integrantes de la próxima campaña antártica (@Antartica_ET), que todos los años lleva a cabo el Ejército de Tierra en la base Gabriel de Castilla, en Isla Decepción. Trece militares entrenan desde ayer en O Grove para prepararse para un viaje tan duro, por las temperaturas extremas a las que se enfrentan, como apasionante. De la localidad meca es la empresa que suministra al ejército los trajes especiales que permiten sobrevivir en las heladas aguas antárticas.

Hasta 25 grados bajo cero y vientos que pueden alcanzar los 120 kilómetros hora. Estas son algunas de las condiciones meteorológicas que tendrán que soportar estos hombres. Y para ello se preparan en O Grove, realizando prácticas con las zódiac, entrenando para saber aproximarse a tierra u a otro barco de mayores dimensiones en condiciones extremas. «Esta es una de las fases comunes de preparación. Una de nuestras tareas en la Antártida será mover a los científicos para que se desplacen a sus proyectos y tenemos que conocer bien las embarcaciones», explica Donis.

Trece militares partirán a final de año hacia la base Gabriel de Castilla, situada en Isla Decepción, a más de mil kilómetros del lugar poblado más próximo. La misión a la Antártida «es una satisfacción en el plano profesional y también una experiencia vital», sostiene el comandante, Valentín Benéitez. De hecho, los participantes son seleccionados todos los años entre centenares de aspirantes. «Es complicado de conseguir, pero cada uno en su profesión tiene sus hitos marcados y la Campaña Antártica siempre fue una de mis referencias. Intenté seguirla y presentarme cuando pude por graduación y experiencia», detalla el ourensano, que entró en el Ejército de Tierra en 1997 y está destinado como jefe de comunicaciones en la comandancia de Baleares.

La experiencia no es sencilla. Estos profesionales tendrán que soportar unas duras condiciones meteorológicas y ayudar a los científicos que allí se hospedan en su trabajo diario, acompañándoles en la toma de muestras, por ejemplo. Realizarán sus propias investigaciones sobre comunicaciones y sobre eficiencia energética, pues este año quieren instalar unas placas solares para reducir «la huella de combustible que se deja en la isla».

Entre los trece participantes, tres son gallegos. Mosteiro es el que cuenta con más experiencia. Reconoce que allí hay «mucho trabajo y estás lejos de casa, pero todo eso se pasa», cuenta. Explica que en la base están a merced de las condiciones meteorológicas, «porque cuando hace mucho frío no se puede salir». Y eso que la expedición se realiza durante el verano austral.

De momento, Antonio Donis tiene referencias de lo que se va a encontrar por vídeos y conferencias que dan sus compañeros durante la preparación. «La Isla Decepción es un volcán activo que destruyó bases argentinas e inglesas en 1960. Pero hay una flora y una fauna espectaculares, muy buscadas por los científicos para sus estudios. Hay fumarolas, burgas, el contraste entre frío y caliente», describe el capitán ourensano. Allí será el será el responsable de las comunicaciones, de que la base se pueda conectar con el territorio nacional, de que funcione la radio y de que los integrantes de esta dotación puedan hablar con sus familiares de forma asidua a través de videoconferencia. «Todas las áreas son importantes, pero las comunicaciones, mucho, para trabajar y comunicar con la familia. Lo complicado allí es la latitud y lo inhóspito. Llevar todo es muy complicado y costoso pero la base del ejército tiene unas comunicaciones de alto nivel, con un ancho de banda importante. Los científicos valoran mucho ese recurso porque tienen que enviar datos a sus universidades y también lo usamos para videoconferencias con colegios», detalla el capitán.

El apoyo de la familia -su mujer es de Celanova y tienen tres hijos- es fundamental en el sacrificio que supone estar cuatro meses fuera de casa.

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