«Só tiña preocupación por unha medicina pero xa ma trouxeron»

El alcalde de A Arnoia y tres voluntarias visitan a las personas que viven solas en el municipio

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El alcalde de A Arnoia visita a los vecinos El alcalde de A Arnoia visita a los vecinos

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Las medidas derivadas de las restricciones impuestas por el estado de alarma y la llamada del Gobierno a los ciudadanos para quedarse en casa, como principal vía para combatir la propagación del coronavirus, preocupa en los pueblos pequeños por una realidad incuestionable: el colectivo de personas mayores que viven solas y que, por edad, son precisamente población de riesgo.

En A Arnoia han optado por transformar las consecuencias del nuevo escenario, con servicios públicos cerrados, en una oportunidad para poner en marcha medidas contra esa vulnerabilidad con las personas vinculadas a dichos servicios. Y este martes comenzaba a funcionar el equipo de voluntarias que tiene como cometido recorrer el municipio para visitar a las personas mayores que viven solas para interesarse por su situación, entregarles las hojas informativas con las medidas de protección para evitar contraer el coronavirus y tomar nota de las necesidades inmediatas.

María Luisa, Purificación y Emilia recorren los diferentes lugares de A Arnoia para acudir a los domicilios en compañía del alcalde. «Temos unha ducia de vivendas, ou algunha máis, con maiores que viven sós ou que necesitan axuda. En total unhas vinte persoas porque hai casos de familias con persoas ao seu cargo con problemas», apunta el alcalde Rodrigo Aparicio.

A María Suárez, 83 años, se la encuentran dando un paseo al sol por la carretera. El alcalde le entrega la hoja informativa al tiempo que se interesa por su situación y por sus necesidades. «Estou ben, só tiña preocupación por unha medicina que se me acabara pero xa ma trouxeron», responde. Replica diciendo que sí, que ya sabe que debe tomar medidas de precaución, y le facilita el teléfono a las voluntarias para que la llamen cuando lo deseen. Recapacita, tras prometer que tendrá la cartilla sanitaria al lado del teléfono, y plantea una duda: tiene cita un día a finales de mes y consulta si hay alternativa: «Pregunte se me poden vir facer as análises á casa», le encarga al alcalde.

A Pura Bangueses, dos años mayor que su vecina, la problemática del coronavirus le da mucho juego: «Que si agora os homes non poden durmir coas mulleres na mesma cama, que se non podes ir á misa -’xa, é que as igrexas están pechadas para que non haxa contaxios’, di o alcalde-. Xa sei, retruca, que xa vin ao papa Francisco dicir a misa pola televisión e só estaban el e catro máis», señala. No precisa nada, y espera que haya acabado todo para el día 1 de abril, fecha en la que tiene cita en el médico. Aunque bromea con el alcalde y las voluntarias también reconoce que la situación le preocupa: «A mi dáme igual, coa miña idade, pero teño toda a familia en Vigo -os fillos, as noras e os netos- e alí a cousa está peor que por aquí». A quien no convence el argumento es a Concha Gil Montero, que a sus 79 años, no le da carta de naturaleza al coronavirus: «Esta gripe sempre a houbo, isto non é máis que unha trapallada. Xa me coido, que teño que tomar de todo, ata o sintrom».

El alcalde de A Arnoia y las voluntarias sigue su recorrido informando, recordando las recomendaciones de prevención y ofreciendo ayuda. También escuchando las quejas de los que critican que no haya mascarillas a la venta.

Las agrupaciones de Protección Civil se vuelcan

Medio centenar de agrupaciones de Protección Civil de la provincia están ya volcadas en las tareas de cooperación que se les solicitan derivadas de la situación de emergencia sanitaria y del estado de alarma. Son unos 300 voluntarios los que están operativos para colaborar en atención a personas con movilidad reducida o vulnerables al coronavirus, en coordinación con los servicios sociales de los ayuntamientos. El martes se sumaban los grupos de O Carballiño y de Xunqueira de Espadanedo a este apoyo logístico y se siguen incrementando.

En estos primeros días, esta colaboración está consistiendo en llevar alimentos o medicinas a las personas que lo solicitan a través de los números que han puesto a disposición los Concellos para estos fines. El lunes ya comenzaron con estos repartos a domicilio, un servicio que tiene bastante demanda por el envejecimiento y la despoblación sobre todo en el rural ourensano.

Es el trabajo que se les ha encomendado de momento, a la espera de que el mando único del Ministerio del Interior, del que ha pasado a depender todo el servicio de Protección Civil, dé nuevas instrucciones.

Estas primeras jornadas transcurren con normalidad y sin incidencias. No se ha detectado ningún positivo entre los voluntarios que siguen con ánimo de ayudar, como siempre.

Numerosos concellos de la provincia de Ourense han creado su propio gabinete de crisis del coronavirus, en el que además de buscar la coordinación entre el gobierno, el personal del ayuntamiento y Protección Civil (fundamentalmente) también han puesto en marcha campañas para ayudar a los más desfavorecidos por el estado de alarma. En la mayoría de los casos, los voluntarios de Protección Civil se encargan de llevar medicamentos y comida a las personas que no pueden salir de sus casas para hacer esos recados, por ser mayores y vivir solos. Uno de los primeros en anunciarlo fue San Xoán de Río, el lunes, y ese mismo día una vecina llamó para pedir que le llevasen la compra a casa, encargo del que se ocuparon dos voluntarios.

En Laza, el Concello (a través de servicios sociales) colabora con Cruz Roja Monterrei para hacer la compra o ir a la farmacia por los vecinos que no puedan hacerlo, así como para acompañarles al médico. Bajo el lema "faremos os recados por ti", anima a los vecinos en esa situación a que pidan ayuda en el 988 410 978 (de diez a dos).

En Trives han activado un plan contra la soledad que supone que los trabajadores del CIM y de Servicios Sociales llamarán todos los días a las personas más vulnerables y que vivan solas. Además, también ofrecen el servicio de Protección Civil para hacer la compra o llevar medicamentos a casa.

Es un servicio disponible también en los ayuntamientos de Petín, Parada de Sil, O Bolo, Monterrei, Cualedro, A Gudiña, A Merca, Rairiz de Veiga, Vilamartín de Valdeorras y Castro Caldelas. En todos los casos han habilitado números de teléfonos específicos para recoger estas peticiones, y para que todos los vecinos se enteren, los regidores han editado bandos.

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