Jaime Lorente debuta como director: «Soy poco de cine comercial; con lo que más me identifico es con las historias reales»

Uxía Carrera Fernández
UXÍA CARRERA OURENSE / LA VOZ

OURENSE

La película debut de Jaime Lorente como director es la proyección de cierre del OUFF
La película debut de Jaime Lorente como director es la proyección de cierre del OUFF SANTI M. AMIL

El actor recibe el Premio Ópera Prima del OUFF por su película «El mal hijo», proyección que cierra el festival

03 oct 2026 . Actualizado a las 18:05 h.

Tras ser reconocido mundialmente como actor, Jaime Lorente (Murcia, 1991) muestra ahora su identidad más auténtica debutando como director. El claro deseo de rodar su propio filme se materializó en El mal hijo, basado en la novela homónima de Salvador Molina. Cuenta la historia de una familia rota, marcada por la adicción de un padre cuya ausencia se transforma en un amor profundo entre abuela y nieto. El actor de La casa de papel o Élite firma ahora el tipo de cine que dice que le apasiona y en el que quiere seguir trabajando: el social, de historias reales. El jurado del Ourense Film Festival (OUFF) lo galardonó con el Premio Ópera Prima por su valor autoral, su profundidad y su rigor. Lorente recoge el reconocimiento en la gala de clausura del festival este sábado y la proyección de la película cierra del evento. 

—¿Qué fue primero, la idea o la novela?

—Fue una mezcla de ambas. Había una serie de temas de los que yo quería hablar, como la adicción, no de la enfermedad solo, sino de lo que genera en la familia. Luego apareció la novela y el autor, que también firma el guion, sabía que yo quería levantar mi ópera primera. La novela es toda la infancia del niño y en la película ficcionamos una segunda parte, hacemos un salto temporal porque encajaba en las premisas que yo quería para contar un poco más allá. 

—Trata temas universales como la adicción o los entornos familiares complicados, ¿cuál es su visión?

—Primero hablar de lo difícil que es para la gente sin medios cuando una enfermedad tan grave se cruza por el camino. Cuando uno no tiene los recursos para poder sostener una vida, desde lo más primario, lo más principal, lo más básico, las cosas se complican muchísimo. Yo tenía muchas ganas de hablar de la elección del amor a pesar del contexto; de cómo la abuela y el nieto, a pesar de tener una situación de mierda y a pesar de tener todo para hacer las cosas en modo huida, deciden elegirse y cuidarse.

—¿Manda un mensaje esperanzador?

—Sí, sí. La película tiene cosas que para mí son duras, pero al final, a pesar de lo que pasa, es esperanzadora.

—Dijo en la presentación que quiere que le conozcan con esta película, ¿qué hay de usted?

—Hay de todo. Tengo un poquito de cada personaje y sobre todo de mi forma de ver la profesión, de cómo miro yo las historias, de mi idea de interpretación, de la dirección o de la técnica del cine, que es una cosa que me apasiona. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero sí, quiero que se me conozca. La película nace de un momento de cambios personales, donde me cuestiono a mí mismo. La definición que he tenido de mí a nivel personal y profesional siempre ha sido un tanto peyorativa, entonces esto es un canto hacia la libertad creativa que deseo y quiero todo el tiempo. Fue una manera de canalizar y descubrir mi sensibilidad, que ha sido la propia semilla. Después, el rodaje me ha devuelto más de lo que di. 

—¿Quería romper un poco con su recorrido como actor? ¿Es un punto de inflexión?

—Sí, al final a mí lo que más me emociona son las historias reales. Es lo que más consumo, lo que más me preocupa en mi día a día. Soy una persona con el ojo puesto en los demás. Me interesa mucho lo que pasa. Es una película que me hubiese encantado interpretar. Parece mentira, pero soy poco de cine de acción o comercial, lo consumo poco. He trabajado mucho en eso y me lo he pasado pipa. Pero si yo tengo que elegir, prefiero esto, es con lo que más me identifico. Sin duda.

—Ha sido un trabajo de años por primera vez como director y con una historia muy emocional, ¿se ha sentido cómodo?

—Una de las cosas más bonitas que me han pasado es que desde el primer día yo este viaje lo he hecho de la mano de Miguel Ángel Puro, el protagonista. Empezamos a escribir guiones, a buscar financiación... Fue muy complicado. Mucha gente puede pensar que por mi línea actoral he podido tener una posición privilegiada, pero me ha costado horrores poder avanzar en la peli. No solo ha sido bonito poder hacerla sino el poder compartirla con una persona que ha sido un apoyo tan grande. Puedo sonar un poco tonto y que me aferro a un discurso súper común, pero es que lo digo de verdad, creo que dirigiendo se puede cuidar mucho. Yo he estado en rodajes donde no se cuida nada la gente, y luego lo ves en la pantalla. Es que se ve hasta cuando has comido mal. Me sentido muy querido, me han regalado confianza porque los veía trabajar a disposición de mis ideas, buenas o malas, pero mías. Y me parecen un tesoro a proteger.

—¿Ha dirigido como le gustaría que le dirigieran?

—Totalmente. Primero ensayo mucho, que es una cosa que me parece fundamental. No tanto enseñar las secuencias, sino a estar todos en la misma frecuencia y tener claro lo que queremos contar. 

—Imagino que le ayudó ser actor.

—Sí, como quien es adicto, se entiende con otro adicto. Como actor sientes mucha vulnerabilidad, la gente en rodaje salta por chorradas; es un caos, hay gritos, movimiento... Y es necesario de repente parar el tiempo para hacer una cosa que sea verdad. La única forma de hacer eso es entrar a flor de piel. Yo eso lo he experimentado tanto que lo he intentado proteger a capa y espada.

—¿Hará más películas como director?

—Tengo proyectos como actor, estoy escribiendo mi segunda película y tengo una idea para una serie, pero sin la necesidad de hacerlo por hacer. Estoy escribiendo porque me motiva mucho y me ilusiona, porque esto es un miedo que ya he experimentado: el hecho de decir 'Jaime, no quieras meterte ahora en la rueda de hacer por hacer'. Porque como actor sí que he sentido que en un momento de mi vida lo hice y estaba ansioso. No quiero que me pase eso como director.

—¿Cómo recibe el Premio a la Ópera Prima del OUFF?

—Contentísimo porque siento que le han dado un premio a mi niño. Me inventé un juego, me salió bien y me toca en el sitio más infantil. Estoy súper agradecido.