Si la alta velocidad llegó a Galicia con retraso y a Ourense por simple exigencia orográfica —¿alguien duda de que si la provincia no estuviera estratégicamente situada para la entrada de los trenes rápidos a la comunidad tendríamos AVE a estas alturas de la película?—, no debe sorprendernos que a ADIF se la traiga al pairo que las inmediaciones de las vías férreas estén llenas de maleza en plena temporada alta de riesgo incendiario. No debió parecerles preocupante lo que sucedió el año pasado, cuando los incendios batieron todos los récords en Ourense y cuando alguno de ellos tuvo su origen en la propia vía férrea al paso por el polígono Barreiros.
Estar a la cola de España en casi todo no es casualidad y las administraciones nos toman por tontos en demasiadas ocasiones. Está bien que los senadores del PP aprieten y convoquen a los medios de comunicación para alertar de la situación, pero también nos queda la duda de si la Xunta podría hacer algo más. Lo que si sabemos a ciencia cierta, y nos parece fenomenal, es que si un vecino no desbroza su finca recibe una multa, o al menos así debería ser. Los incendios van a más y son cada vez más agresivos. Lo hemos vivido el año pasado en nuestras propias carnes el año pasado y nos lo ha recordado la situación vivida en el centro de España este pasado mes de julio. Podemos cruzar los dedos y confiar en que este verano no se vuelva a repetir la situación del pasado, pero al menos ADIF debería de dar ejemplo y tener las inmediaciones de las vías en perfecto estado de revista. Estamos jugando con fuego.