El cibercrimen despunta en la provincia de Ourense y supone uno de cada tres de los delitos que se denuncian a diario
OURENSE
En el primer trimestre del año la provincia registró más de dos mil infracciones penales, registrándose un descenso de la delincuencia convencional
12 jul 2026 . Actualizado a las 20:23 h.Los indicadores de seguridad ciudadana en la provincia de Ourense arrojan motivos para el optimismo, pero sin perder de vista los nuevos retos policiales. Según el balance de criminalidad correspondiente al primer trimestre del año 2026, publicado por el Ministerio del Interior, la delincuencia convencional ha experimentado un descenso global del 5,9 % en comparación con el mismo período del año anterior. Esta mejora en las estadísticas se explica fundamentalmente por la caída de los ilícitos tradicionales contra el patrimonio. Los hurtos y los robos, hechos que históricamente generan mayor alarma social, han registrado una fuerte regresión, aunque capítulos como los ataques a la libertad sexual siguen al alza.
Así las cosas, entre enero y marzo se contabilizaron un total de 2.226 infracciones penales, lo que supone una media de 24 denuncias diarias en las comisarías o los cuarteles de la Guardia Civil tanto de la capital como del resto de la provincia. Para quienes sufren este tipo de situaciones, cada caso es alarmante; pero lo cierto es que la cifra global refleja una reducción respecto al año anterior: en los tres primeros meses de 2025 hubo 2.365 delitos. No se produjo en ese primer trimestre ningún homicidio, aunque este mes de julio esa buena tendencia se rompió con la muerte de una mujer octogenaria a manos de su hija en O Carballiño.
Tampoco se registraron secuestros y se redujeron los casos de lesiones durante las horas de ocio nocturno, que pasaron de 32 a 28. Sin embargo, la peor cara la muestran las agresiones sexuales. Si entre enero y marzo de 2025 se reportaron tres casos de este tipo, este año el dato ha repuntado en la provincia hasta las ocho denuncias, alcanzando un total de 22 infracciones relacionadas con ataques a la libertad sexual. Pero la verdadera preocupación de las autoridades con competencias en materia de seguridad ciudadana se centra en estos momentos en la transición desde el «tirón» callejero al fraude que se puede perpetrar con un solo «clic». Y es que, mientras la denominada delincuencia convencional retrocede un 11,8 % este año, las fechorías que se cometen desde el anonimato que aporta la pantalla de un ordenador o de un teléfono móvil suben un 14,8 %, convirtiéndose en el verdadero quebradero de cabeza. Esta mudanza delictiva parece imparable. Así, y de acuerdo con los últimos datosoficiales, las ciberestafas y los fraudes a través de internet representan ya uno de cada tres delitos investigados en la provincia. Este fenómeno plantea un desafío sin precedentes, ya que los estafadores digitales no necesitan pisar el territorio para vaciar las cuentas bancarias de las víctimas. Los engaños en compras electrónicas, los mensajes falsos que suplantan a entidades bancarias o los timos a través de aplicaciones de mensajería afectan por igual al centro urbano de la capital que al entorno rural, ensañándose en muchas ocasiones con los sectores de población tecnológicamente más vulnerables. Luchar contra esta modalidad es complicado para las autoridades porque no es extraño que los infractores actúen desde otros países, aunque finjan ser amigos o familiares en apuros.
Más especialización
Es por ello que los cuerpos de seguridad cuentan con unidades especializadas en el cibercrimen y cada vez son más los delincuentes que acaban ante un juez. Con todo, y para evitar ser víctimas, se recomienda desconfiar de cualquier petición de datos y, sobre todo, nunca enviar dinero sin confirmar la identidad de quien lo pide. Los datos, en todo caso, no necesitan interpretación. Entre enero y marzo hubo en la provincia 508 denuncias por hurtos y robos con fuerza o violencia. En este mismo tiempo, los casos relacionados con el cibercrimen fueron 604, de los cuales 532 correspondieron a estafas.