El «rostro pálido» y un positivo en alcohol delataron a un conductor tras una colisión en un cruce de la N-541

La Voz OURENSE / LA VOZ

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Un guardia civil realiza la prueba de alcoholemia a un conductor en una carretera de Lugo.
Un guardia civil realiza la prueba de alcoholemia a un conductor en una carretera de Lugo. ALBERTO LÓPEZ

El automovilista admitió que iba bebido durante una audiencia preliminar celebrada en Ourense y, a consecuencia de ello, perderá el permiso de conducir

07 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Pagará a la justicia una multa de 1.440 euros y no podrá volver a conducir hasta que realice los cursos obligatorios para ello. Estas son las consecuencias del acuerdo que aceptó este lunes en la sala de vistas de la plaza dos de la sección penal de Ourense un conductor que protagonizó un accidente de tráfico. Tras descubrir los agentes de la Guardia Civil que se encontraba bajo los efectos del alcohol y denunciarlo por un delito contra la seguridad vial, el asunto se zanja ahora con un pacto de conformidad que también implica el pago de una responsabilidad civil a la víctima del siniestro, ocurrido a última hora de la tarde del 16 de febrero del 2024. El acusado conducía un Toyota Land Cruiser por la carretera N-541, que comunica O Carballiño con Pontevedra.

Detalla el informe de la Fiscalía provincial, que ahora ha quedado corroborado, que se encontraba «bajo la influencia de una intoxicación etílica contraída con anterioridad, que le impedía la conducción en las debidas condiciones de seguridad, debido a la merma de facultades que le producía». En esas condiciones, al llegar a un cruce que se regía por una señal de stop, el investigado no detuvo el vehículo y embistió a un Renault Megane que se incorporaba a la circulación de manera correcta. A los mandos de ese segundo automóvil iba una mujer que resultó herida grave. Nada más llegar al lugar, los efectivos de la Benemérita le hicieron las pruebas de alcoholemia al automovilista, que arrojó un resultado de 0,62. En el atestado, los uniformados hicieron constar que el implicado presentaba otros síntomas de haber bebido, como «aspecto adormilado y con sopor», «rostro pálido» y «oscilaciones de la verticalidad del cuerpo e incapacidad de caminar en línea recta». Ante tal carga de prueba, el procesado decidió aceptar los hechos durante la audiencia preliminar celebrada este lunes en el Tribunal de Instancia de la ciudad, por lo que sobre este asunto, calificado como un delito contra la seguridad vial, ya no cabe opción alguna de recurso.