Hace 30 años la Universidad Popular de Ourense finalizaba su primer curso en democracia
OURENSE
El Concello recuperaba en 1996 la iniciativa educativa con un éxito de participación ciudadana
05 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Universidad Popular de Ourense celebraba hace treinta años su segunda vida. La iniciativa nacía en un primer momento en 1910 de la mano de intelectuales ourensanos que seguían corrientes nacionales con la idea de llevar la educación a la clase obrera. Con la dictadura franquista se paralizó y en 1995-1996 el Concello recuperaba la propuesta. La Voz de Galicia informaba el 1 de julio de 1996 de la exitosa clausura de su primer curso. El balance fue «altamente positivo» tanto por el número de actividades como por la respuesta de los ciudadanos. Ese interés se mantuvo hasta el polémico fin de los días de la UPO, en el año 2021.
La creación de la Universidad Popular en 1996 fue una iniciativa de la entonces concejala de Educación, Universidade e Xuventude del Concello de Ourense, María José Bravo Bosch. La política municipal recuperaba así una propuesta educativa que había surgido en España a principios de siglo. Intelectuales como Blasco Ibáñez o Machado fueron promotores de estas particulares universidades. En el caso de Ourense, se lanzó en 1910 y por ella pasaron en sus primeros años integrantes de la Xeración Nós como Ramón Otero Pedrayo o Vicente Risco, máximos representantes culturales de la provincia en la era reciente. La dictadura franquista paralizó estos centros populares y, ya en democracia, muchos gobiernos locales los retomaron.
La concejala Marita Borrajo defendía en su propuesta hace treinta años que la UPO permitía «acercar las actividades formativas o de ocio a los barrios y a personas de muy distinto tipo». Precisamente para garantizar esta diversidad, las actividades se expandían más allá del centro de la ciudad para situarse en diferentes zonas y así ser un reclamo para todos los vecinos. En aquel primer curso, como se concluía en su cierre, la inclusión había llegado hasta los colectivos más vulnerables. «Marita Borrajo destaca la labor de integración realizada con la participación en los cursos de esta universidad de personas que reciben tratamiento en la unidad de drogodependientes del concello y en el área municipal de servicios sociales», finalizaba el texto.
Desde su recuperación, la Universidad Popular tuvo un ambicioso abanico de opciones formativas para los ourensanos. Estaba dirigido a adultos a partir de los 16 años y se sumaron personas de todas las edades. «Llegando a registrarse la presencia de un hombre de 89 años en un curso de perfeccionamiento en actividades relacionadas con el vídeo», apuntaba la noticia. Los más jóvenes apostaron por las opciones de informática. Estas eran todas las posibilidades de cursos y talleres: informática, vídeo, fotografía, pasando por locución de radio, socorrismo y primeros auxilios, salud natural, corte y confección, cocina y nutrición, secretariado, animación turística, jardinería, animación socio-cultural, y diseño gráfico y de joyas. La oferta más lúdica eran los cursos de bailes de salón y talleres artísticos de porcelana rusa, pintura, cerámica, forja y encuadernación. Por primera vez, cualquier ciudadano, tuviese el poder adquisitivo que fuese, podía iniciarse en cualquiera de estos ámbitos. Al ser una política pública y de calado social, en su primer curso ya se quiso notar su influencia en la ciudad. El aprendizaje se combinó con prácticas. Por ejemplo, los alumnos de jardinería aplicaron sus conocimientos adquiridos a la recuperación de «los abandonados jardines del colegio público Lagoas III». El 1 de julio finalizaban todas estas actividades con un balance muy positivo para el Concello y para los ciudadanos. Participaron en el programa unas 750 personas divididas en una veintena de clases. «Con esos datos se analiza con optimismo la organización de un nuevo curso para 1996-97», relataba la noticia. Estaban acertados. Aquella primera prueba fue la base de una oferta municipal que duró 25 años más. El último curso de la UPO fue en el 2021 y se cerró con más de 3.000 alumnos —incluso con lista de espera—, 70 profesores y una oferta de 140 actividades. En ese momento tan solo resistían las universidades populares de Ourense y A Illa en toda Galicia, siendo una de las 140 que había en España. Fue la herramienta cultural y formativa de miles de ourensanos hasta que el gobierno de Gonzalo Pérez Jácome la cerró. En el 2024 lanzó una iniciativa similar, la Escola Municipal Continua de Ourense, que mantiene la idea original aunque con menos oferta y sin 111 años de historia a sus espaldas.