Diego Ocampo, Moncho Fernández y Javi Rodríguez explicaron sus métodos
29 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El baloncesto y el dato. Un eje que fue perfecto reclamo para la celebración del Basket Data Summit, tres jornadas en las que Ourense fue —como en otras muchas ocasiones— toda una capital y referente del deporte de la canasta. Y su colofón fue una triple sesión práctica del tradicional Clínic Diputación de Ourense, una convocatoria que durante décadas se ha mantenido al frente de las iniciativas de formación que se desarrollan a lo largo y ancho del país.
Y en una época dorada del baloncesto gallego, tampoco podía faltar la apuesta por los técnicos de casa. Si el exseleccionador Moncho López (actualmente al frente del COB) colaboró con la organización y, en cierto sentido, fue anfitrión, se reunieron esta vez en el Pazo Paco Paz otros tres profesionales de alto nivel: Javi Rodríguez (Oviedo), Moncho Fernández (Girona) y el ourensano Diego Ocampo (Manresa).
Abrió el programa dominical el responsable de los asturianos, que los lideró en el desarrollo de una campaña realmente sobresaliente en el segundo peldaño nacional. En su nueva visita al Pazo, donde ya digirió a su equipo en las últimas campañas, habló sobre nuevos modelos de estrategia ofensiva, apoyado en la comunión de los datos y las decisiones en la pista.
Desgranó así las razones tácticas y competitivas para construir un planteamiento ofensivo que prioriza los primeros ocho segundos. «No como reacción a lo que dice el dato, sino como una filosofía de juego construida sobre él», razonaba el propio entrenador, el primero en trabajar con los jugadores locales que colaboraron con el clínic. El porriñés también detalló, con evidencia objetiva, cómo el análisis puede convertirse en identidad de equipo.
Con Moncho Fernández comenzaron las oportunidades para darle continuidad sobre la cancha a las sesiones teóricas del sábado. El compostelano había adelantado, en concreto, que «el dato no llega al jugador de manera orgánica, hay un proceso de traducción que empieza en el análisis, pasa por el entrenador y termina en la cancha». Había explicado cómo lee e interpreta la información que aportan los datos y, en esta segunda intervención, tocaba explicar su metodología de entrenamiento y esa transferencia. «Los ejercicios, las progresiones y las situaciones de juego se diseñan para que el jugador interiorice y ejecute las decisiones basadas en el dato». La sesión explicó en tiempo real cómo el análisis se convierte en movimiento, en decisión y en competición.
En esa línea también se movió el local Diego Ocampo, que el día anterior había incidido en cómo se convierte un análisis en una decisión de entrenamiento. Ya entonces había trabajado con un caso real, desde la identificación del problema, la recogida y lectura del dato, hasta la evaluación de su impacto en el rendimiento del equipo.
El entrenador de casa traslado la teoría a la cancha, centrándose en los componentes técnicos y tácticos del close out, sus variantes, sus condicionantes y los patrones que el dato ayuda a identificar y entrenar. Fue una gran oportunidad para ver cómo un entrenador de élite conecta el análisis con el trabajo diario. Y el ourensano es todo un maestro en esta variante defensiva. Así explicó con los movimientos de los jóvenes que colaboraron con él en esta ocasión, distintos postulados. Entre ellos que «la defensa que se haga del bloqueo directo, en función de que sea agresivo, de contención o poco agresivo, incide en los puntos que anota el rival y en la capacidad reboteadora en ataque».
Como sucedió con los otros dos profesionales gallegos, el ourensano enganchó a los pobladores del Pacito con sus ejemplos y con su facilidad para conectar con un público que habla el idioma del baloncesto.