Argimiro Marnotes deja la presidencia del CD Arenteiro y el club acumula una deuda de 1,6 millones de euros

OURENSE

El presidente del Arenteiro, Argimiro Marnotes, informó a todos los socios del club sobre la situación actual de la entidad en una reunión en Espiñedo
El presidente del Arenteiro, Argimiro Marnotes, informó a todos los socios del club sobre la situación actual de la entidad en una reunión en Espiñedo Miguel Villar

El club carballiñés necesitará disponer de 500.000 euros a corto plazo para poder competir en Segunda Federación

04 jun 2026 . Actualizado a las 17:55 h.

El Club Deportivo Arenteiro pone fin a una de las etapas más exitosas de su historia reciente de manera estrepitosa. Este miércoles, el club convocó a todos sus socios en el estadio de Espiñedo para explicar el punto en el que se encuentra el equipo en estos momentos. Su actual presidente, Argimiro Marnotes, desveló la delicada realidad financiera que asfixia al club y anunció de forma oficial que da un paso al lado, dejando una presidencia que asumió en 2020 y que ha llevado al equipo a cotas deportivas jamás imaginadas, pero con un desgaste institucional insostenible.

El motivo personal del mandatario ha sido el detonante final de una renuncia que ya se venía madurando debido a problemas de salud y cansancio. «Non conto coas forzas que se precisa nunha presidencia como a que veño atendendo. O Arenteiro necesita unha presidencia con dedicación diaria, unha presenza constante, moita forza e unha capacidade de traballo que hoxe non estou en condicións de garantir», reconoció el presidente, anunciando así su salida del cargo. La marcha de Marnotes abre un período en el que se convocará una asamblea para la presentación de nuevas candidaturas que asuman el timón del club.

Situación económica alarmante

El núcleo de la comparecencia estuvo en las cifras de una deuda que asciende a 1,6 millones de euros en su cómputo global. Aunque el club cuenta con unos ingresos previstos de unos 850.000 euros —entre subvenciones institucionales pendientes de cobro y liberación de futbolistas—, el déficit real a corto plazo se sitúa en los 655.000 euros.

Los pagos pendientes que el Arenteiro debe afrontar con urgencia, como desglosó de manera pormenorizada el presidente de la entidad, comienzan con una deuda laboral deportiva que ronda los 428.000 euros correspondientes a salarios atrasados de los jugadores y el cuerpo técnico. Esta partida es la más crítica, ya que de ella depende que el club no sufra un descenso administrativo de Segunda a Tercera Federación. También hay una obligación económica laboral no deportiva de alrededor de 30.000 euros con el resto de trabajadores fijos y personal de la estructura interna del club.

En cuanto a compromisos financieros con administraciones públicas, existe un bloque fijo de 220.000 euros y otra cantidad variable y negociable hasta el mes de julio que ronda los 300.000 euros. Estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social es un requisito indispensable para poder desbloquear los 480.000 euros de subvenciones que el club tiene pendientes de cobro. Existe también una deuda federativa y con proveedores que asciende a 70.000 euros en derechos federativos y 453.000 euros en facturas a corto plazo con proveedores locales y de servicios.

En cuanto a créditos a largo plazo, las cantidades suman casi 195.000 euros correspondientes a aportaciones privadas de personas que ayudaron al club con plazos de devolución a diez años. Ante la gravedad de esta situación y las denuncias ya presentadas por la plantilla ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), Marnotes asumió toda su responsabilidad: «Se hai cantidades pendentes, teñen dereito a estar preocupados, a reclamar o que lles corresponde, a sentirse incómodos, cansados ou decepcionados. E nós temos a obriga de recoñecelo e non negalo».

Cuatro meses de trabajo

Para blindar al club frente a embargos judiciales que acabarían con la actividad de la entidad, el Arenteiro se ha acogido formalmente a un preconcurso de acreedores —una solicitud de inicio de negociaciones—. Esta medida jurídica no debe entenderse como la quiebra definitiva —como explicaron a los socios de la entidad tanto Marnotes como el propio abogado presente en la reunión con el que se acordó esta solución— sino como un escudo legal y temporal. En la práctica, el club dispone de un plazo de 3 meses —ampliable a 4— en el que se suspenden las ejecuciones judiciales y las reclamaciones de deuda. Durante esta ventana de tiempo, el club, tutelado por sus servicios jurídicos, deberá sentarse a negociar aplazamientos o planes de viabilidad con cada uno de los acreedores.

El objetivo de este movimiento es ganar el tiempo necesario para captar capital externo o un inversor definitivo. Una vez concluido el plazo si el Arenteiro no logra un acuerdo de refinanciación o la liquidez obligatoria, se verá abocado a un concurso de acreedores necesario provocado por los propios demandantes o a un descenso administrativo en los despachos, perdiendo su plaza en Segunda Federación.

«Isto non debe entenderse como unha rendición, senón como unha ferramenta para ordenar a situación, documentar débedas, falar cos provedores que sexa necesario e negociar prazos de pagamento con recoñecemento formal das cantidades pendentes», defendió el presidente del club. El reloj ya ha empezado a correr en Espiñedo. O Carballiño se enfrenta a su partido más difícil, uno que esta vez no se juega con un balón, sino en las mesas de negociación y en los juzgados de lo mercantil.