Visitamos al escultor Xosé Cid en su taller de Taboadela
24 may 2026 . Actualizado a las 09:55 h.Xosé Cid descubrió su vocación muy joven. Con 11 años, sus padres lo sacaron de la escuela para aprender un oficio y fue entonces cuando empezó en el mundo de la talla, aunque en aquella época apenas sabía lo que significaba ser tallista. Desde Taboadela pasó a trabajar a Ourense, donde muchos lo conocían como «el aldeano», un apodo habitual para quienes llegaban del rural a la ciudad. A sus 79 años, sigue sintiéndose aquel niño de aldea. Tras trabajar un tiempo en la ebanistería, comenzó a crear sus propias piezas inspiradas en las cabezas de guerreros que veía en los tebeos. Con solo 14 años inició su camino por cuenta propia, descubriendo lo que significaba ser autónomo y dedicarse al arte. Poco a poco, gracias a concursos y exposiciones, el nombre de Xosé Cid empezó a sonar en Ourense y en toda Galicia, llegando sus primeros encargos. Uno de los momentos que marcó su juventud fue su visita al Museo del Prado: transformó su manera de entender el arte y dio impulso a su legado. Hoy continúa trabajando la madera, el mármol, la piedra, el bronce y muchos otros materiales desde su casa-taller en A Pousa, un espacio que todavía se puede visitar.