La Marcha Mundial das Mulleres recogió el premio y Maricastaña cerró el último telón
09 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Muestra Internacional de Teatro Universitario cerró ayer su edición 31 con buen sabor de boca por seguir consolidando el avance del teatro universitario. No solo es afición sino que los artistas buscan un resultado de calidad, como defendió Fernando Dacosta. Él es el director de la obra que cerró el evento «Insurreción», del grupo Maricastaña. Un pase de crítica social que continuó el hilo de esta edición marcada por la temática política con la presencia de un grupo de Palestina.
El acto de clausura se celebró en el Teatro Principal. Comenzó, como es tradición, con una canción satírica que esta año llevó el título de «Eu só lle pido a Vox». Después se entregó el premio anual a la Marcha Mundial das Mulleres de Ourense. El festival quiso reconocer la implicación, el compromiso y el activismo constante de este colectivo, cuya labor considera fundamental y necesaria en los tiempos actuales para avanzar hacia una sociedad más justa. Destacaron objetivos estratégicos de la Marcha, como el fortalecimiento de un movimiento de solidaridad global entre mujeres y el impulso de procesos de educación popular para analizar las causas de la opresión y buscar alternativas reales. Entre sus acciones más destacadas sobresalen la lucha contra la violencia obstétrica, la defensa de un Servicio de Ayuda en el Hogar digno y la creación de espacios seguros libres de violencias machistas.
Responsables de la muestra hicieron un pequeño balance de la edición de este año que, a falta del recuento de ayer, se cierra con 200 espectadores de media y entre 4.000 y 5.000 totales. «Estamos moi contentos», asumía Fernando Dacosta, organizador de la Miteu. Destacó la presencia del espectáculo «Preso en la esperanza» del dramaturgo palestino Nabil Alraee y el acertado estreno del apartado «Elas Contas», dedicado a la narración oral femenina.
El broche final lo puso el grupo Maricastaña, del aula de Teatro del campus de Ourense. Interpretaron por primera vez en la ciudad «Insurrección», inspirada en la novela «Rebelión en la granja» de George Orwell. Pero en este caso no son animales, sino que conservan el aspecto de personas para representar a trabajadores alienados. Entre metáforas y elementos escénicos que buscan representar la miseria de la clase obrera, cerraron la Miteu con una elaborada crítica social.