Nabil Al Raee, actor y cineasta: «No tengo miedo a quedarme solo. Llevo solo 78 años. Yo soy Palestina»

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El artista palestino Nabil Al Raee, junto al dramaturgo Juan Ayala, en el Liceo de Ourense.
El artista palestino Nabil Al Raee, junto al dramaturgo Juan Ayala, en el Liceo de Ourense. Santi M. Amil

La Miteu trajo a Ourense la obra de teatro «Preso en la esperanza» para hablar de los entresijos del conflicto en Oriente Medio

30 abr 2026 . Actualizado a las 16:11 h.

Nabil Al Raee tiene su voz, un ordenador con diapositivas y una historia que contar. Una narración que se relata de muchas formas y que, a pesar de lo que augura, se tiende a leer, ver y oír de manera impasible. Como si de verdad existiesen cosas más importantes. No obstante, en esta ocasión, el actor, cineasta y pedagogo cuenta con dos compañeros para elaborar un antídoto contra la indiferencia —o al menos intentarlo—: los dramaturgos españoles Juan Ayala y Miguel Oyarzun. Los tres colaboraron en la creación de la obra Preso en la esperanza, en una producción conjunta con Teatro del Barrio, Freedom Theatre y unavezenlavida. En ella, hablan de lo que le ha ocurrido y ocurre al pueblo palestino desde las propias vivencias del cisjordano. El lunes recalaron en Ourense por motivo de la 31ª edición de la Mostra Internacional do Teatro Universitario (Miteu). 

Al Raee aparece junto a Ayala y Fernando Dacosta, organizador de la Miteu, en el patio del Liceo de Ourense tras cruzar sus puertas giratorias. No tienen mucho tiempo. Son las seis de la tarde y solo disponen de 30 minutos antes de prepararse para el estreno de su obra en la ciudad. Al Raee pide un café solo. «Los tres tenemos una historia larga. Un estudiante del Freedom Theatre me presentó a Juan y acabamos trabajando en un proyecto llamado The Wall de forma telemática. Nos mantuvimos en contacto y, en una ocasión, preocupados por la situación en Palestina, me llamaron y me dijeron que teníamos que hacer algo», explica Al Raee con una voz solemne, profunda y en perfecto inglés. 

Ese algo se convirtió en una reunión, después en investigaciones y acabó transformándose en encuentro presencial gracias a un permiso de residencia emitido por el Ministerio de Cultura con el que se materializaron los primeros borradores de Preso en la esperanza. «Hicimos un ensayo como prueba y la gente salió encantada, así que decidimos seguir con el proyecto», explica. Lograron estrenar la obra a contrarreloj y fueron perfeccionándola con cada fecha. «Lo hicimos muy rápido porque hubo mucha sintonía entre nosotros. Llevábamos mucho tiempo elaborando este proyecto en nuestras cabezas sin saberlo», añade Ayala. Ambos coinciden en la labor infalible del arte como incitador a la acción y en la fuerza que reside dentro del testimonio de Al Raee. «Él ha venido hasta aquí como un mensajero. Deja una marca irreparable en nosotros y en el público», argumenta Ayala. 

Como describe el propio dramaturgo, la obra se mueve entre una conferencia, un taller y un ejercicio de imaginación para el espectador. «Decidimos hacer este espectáculo porque detectamos que la gente desconoce puntos fundamentales de la ocupación y el conflicto. Las personas tienden a identificarse más con las historias, así que ubicamos mi pequeña vivencia dentro del relato grande a modo de una experiencia conjunta», explica Al Raee.

En la representación traslada su vida personal a través de los hitos de la resistencia palestina y lo hace solo, sobre un escenario sobrio y ante un público occidental. Cuando se le pregunta si esto provoca que se sienta aislado o acompañado, responde rápido, como si lo hubiera pensado antes. «Nunca me ha dado miedo estar solo. He estado solo durante 78 años. Yo soy Palestina y Palestina soy yo. Me han abandonado en este trayecto, peleo solo», explicó.

Nabil Al Raee, en el Liceo de Ourense.
Nabil Al Raee, en el Liceo de Ourense. Santi M. Amil

Pide otro café y asegura que, por suerte, en España las personas parecen mostrarse dispuestas a adoptar una postura de escucha. «Tengo mucha esperanza, puede significar un gran comienzo», incide. Tenía miedo de mostrarse aburrido sobre el escenario, pero este lunes el público de Ourense cumplió su percepción. Escucharon atentos lo mucho que tenía que contar.