Las ganas de trabajar para sí mismos llevaron a un camionero y a una camarera a reconvertir una vieja escuela de Taboadela en una cafetería

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El transportista César Blanco, junto a Benita Dacosta.
El transportista César Blanco, junto a Benita Dacosta. Alejandro Camba

Tras ganar el concurso de una cesión municipal, César Conde y Benita Dacosta abrieron hace un mes el Lama de Prado. Ofrecen desayunos, bollería casera y cafés baratos

27 abr 2026 . Actualizado a las 19:47 h.

César Conde y Benita Dacosta tienen por fin una cafetería para ellos solos. Son los actuales dueños del bar Lama de Prado, en Taboadela. Forman un dúo peculiar. Ella conoce los entresijos de la hostelería porque lleva tiempo trabajando como camarera y, él, hasta hace muy poco, se dedicaba al transporte de mercancías. Era camionero. Ha pasado casi un mes desde que abrieron y todo les está yendo muy bien. Son pareja y, a la vez, llevan un negocio.

«Nos enteramos de que se iba a celebrar una concurso para la cesión del establecimiento, nos metimos y salimos agraciados», resume Dacosta. Los dos son ourensanos y tienen una cosa común: su negativa a depender de terceros, el tomar sus propias riendas. «Era camarera, pero hace años tuve un negocio. Una vez nos sentamos a hablar y pensamos en trabajar para nosotros mismos. Queríamos algo nuevo, algo diferente. No trabajar para nadie», asegura con sencillez.

Puestos a cambiar de aires, lo hicieron por todo lo alto. Aquel local, ubicado a escasos metros del motel Venecia, nunca había sido una cafetería. «En su día fue un antiguo colegio. Le llamamos así por mantener el nombre de la zona», explica Dacosta. En el mismo sitio en el que en algún momento se impartieron asignaturas, se disfrutaron recreos y se sufrieron exámenes finales, ahora se reparten pinchos gratis con cada consumición. «Desde la mañana hasta por la noche», incide.

Dacosta aprovecha y menciona que también tienen desayunos frescos, con tostadas, y que la bollería la hornean ellos mismos. También disponen de hamburguesas, sándwiches y bocadillos. Recuerda, con emoción, que enseguida cumplen un mes y adelanta que están valorando acoger actuaciones de música en vivo una vez al mes en verano. «Tenemos un parque infantil cerca y una pista de deporte, así que también tenemos pensado hacer algo para niños», comparte. Muchos proyectos en ciernes y buena química.

El cambio profesional de Conde —a efectos propietario— no ha supuesto un gran salto para él, según traslada Dacosta. Lo de trabajar en pareja lo llevan bien y eso lo percibe su clientela. «La gente de la zona está asombrada por el cambio que ha tenido esto. Nos dicen que hacía falta», dice. De momento, solo tienen una reseña en Google. En ella, se resalta que el personal es amable y que el café cuesta poco más de un euro.