La Fiscalía de Ourense pide seis años de cárcel para los acusados de los incendios forestales que pusieron en alerta la comarca de Trives en el 2021 y el 2022

Marta Vázquez Fernández
MARTA VÁZQUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Imagen de archivo de un avión apagando un incendio forestal en Ourense.
Imagen de archivo de un avión apagando un incendio forestal en Ourense. Santi M. Amil

Entre los sospechosos, que ya estaban bajo la lupa de los agentes cuando provocaron los últimos fuegos, se encuentra un brigadista

19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La lucha contra los incendios forestales —que el año pasado arrasaron en Ourense unas 70.000 hectáreas— tiene muchas aristas y una de ellas es la investigación. En aquellos fuegos en los que se determina que la acción humana ha podido ser la causante, el trabajo de las fuerzas policiales resulta fundamental y en muchos casos se logra identificar a los responsables y llevarlos ante los tribunales. En esa situación están tres sospechosos que a mediados del próximo mes de mayo se sentarán en el banquillo de acusados de la Audiencia Provincial de Ourense para una audiencia preliminar. La Fiscalía les atribuye la autoría de seis fuegos registrados en la comarca de Trives, San Xoán de Río y Chandrexa de Queixa en los meses de agosto del 2021 y el 2022. Se enfrentan dos de ellos a una petición de seis años de cárcel como autores de un delito continuado de incendio forestal, mientras que el tercero podría ser condenado a cuatro años de privación de libertad, por haber participado en uno de los incendios. Se da la circunstancia de que este último, Jonathan G. G., trabajaba en la brigada de extinción de incendios de Trives en el momento en el que ocurrieron los hechos.

Así lo recoge el escrito de acusación del ministerio público, que atribuye mayor responsabilidad a sus presuntos cómplices, Sergio R. R. y David B. C. Tal y como detalla el informe, ambos provocaron «actuando de mutuo acuerdo y utilizando para ello un vehículo Ford Focus que conducía Sergio», un total de seis fuegos forestales que pusieron en vilo a los servicios de extinción, ya que en algún caso llegaron a provocar dos en la misma noche.

El primero de los incidentes que se les atribuye a estos dos sospechosos tuvo lugar a las dos y media de la madrugada del 18 de agosto en la localidad de San Martiño de Manzaneda. Las llamas afectaron a 0,08 hectáreas de monte arbolado ya que los servicios de extinción detectaron el foco poco después de que comenzara y pudieron extinguirlo antes de que avanzara de forma peligrosa. Aún así, los gastos de extinción ascendieron a 3.604 euros. Es importante esa tasación para la causa judicial, ya que en caso de ser condenados los acusados deberán abonar a la Xunta de Galicia todo el dinero que supuso para las arcas públicas gallegas sofocar los incendios.

Cinco días después, y quizás alentados por no haber sido descubiertos en su primera incursión delictiva, los sospechosos volvieron al monte con la intención de hacer daño. Sitúa la fiscalía ese incidente a las 12.05 del 23 de agosto en la localidad de San Xoán de Río. En ese caso la intervención de las brigadas también fue rápida, si bien las llamas calcinaron 0,09 hectáreas de monte arbolado y 0,15 de superficie rasa, con un coste de extinción de 3.012 euros.

En la madrugada del 25 de agosto los sospechosos habrían provocado dos focos. El primero en Santa María de Rabal, en Chandrexa, afectó a 1,23 hectáreas de monte raso. El segundo, dos horas y media después, se declaró en la localidad de Santa Cruz, en el mismo municipio. Las llamas comenzaron a las dos y media de la mañana y asolaron dos hectáreas, ascendiendo los gastos de extinción de esa noche a más de diez mil euros.

Un año después volvieron a actuar, y con peores consecuencias. El quinto foco que se les atribuye fue el más devastador de todos, ya que calcinó 12,3 hectáreas, tres de ellas de monte arbolado, en San Xoán de Barrio. Tuvo lugar en la noche del 28 de agosto del 2022 y supuso un gasto de 27.000 euros en extinción. Tres días después habrían vuelto a actuar en el lugar de A Somoza, donde plantaron un incendio que quemó 0,53 hectáreas y supuso un coste de 5.000 euros. En este último fuego se implicó también, tal y como sostiene la acusación pública, el sospechoso que aquel verano había sido contratado en la brigada de extinción de Trives.

La operación Pig Head: un Ford Focus, una baliza y muchas escuchas telefónicas

La investigación de este caso fue muy laboriosa. A los agentes del Seprona se unieron efectivos de Medio Ambiente y personal de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales de la Xunta. Todos colaboraron en esta operación, denominada Pig Head.

El Ford Focus que había sido visto en las zonas quemadas les permitió empezar a centrar el caso. Tiraron de varios hilos y los nombres de los tres sospechosos empezaron a asomar. La titular del juzgado de Trives, con unas diligencias secretas, autorizó escuchas telefónicas. Gracias a ellas se logró recabar más información, que se completó con la instalación en el coche de una baliza. Su colocación no fue sencilla porque se intuía que los incendiarios conocían a los investigadores, por lo que fueron agentes de Madrid quienes se trasladaron hasta el municipio para instalar el dispositivo de seguimiento. A finales de agosto del 2022 los investigadores ya estaban siguiendo a los sospechosos, quienes también habrían actuado en Lugo. De hecho, el foco más grave que se les atribuye a dos de ellos fue el que calcinó 1.700 hectáreas en Ribas de Sil en septiembre del 2021 y en el que resultaron arrasadas 15.200 hectáreas. Ese fuego se juzgará en otra causa abierta en Lugo. Los tres acusados estuvieron unos meses en prisión preventiva por estos hechos.