Dio a luz en casa cuando se preparaba para ir al hospital: «El bebé ya tenía la cabeza fuera y nació en el baño»

OURENSE

Belén y Eva son la abuela y la madre de Damián
Belén y Eva son la abuela y la madre de Damián MIGUEL VILLAR

Eva tuvo a su segundo hijo en la vivienda de sus padres, en Vilanova dos Infantes, de forma imprevista

23 mar 2026 . Actualizado a las 22:57 h.

En España, los partos en el domicilio son una minoría. Unos mil al año. Hay madres que lo eligen, si bien se tienen costear la atención sanitaria, pues la Seguridad Social no la cubre. No fue el caso de Eva Martínez. Parió en casa de sus padres, en Vilanova dos Infantes, en el concello ourensano de Celanova, pero no algo fue planificado. El parto se presentó de repente y evolucionó muy rápido. Tanto, que no le dio tiempo ni de vestirse para ir al hospital.

Cuenta Belén Conde, la madre de Eva y abuela del pequeño Damián, que su hija sintió una leve molestia sobre la una y media de la madrugada y la despertó. La embarazada lleva un par de meses en casa de sus padres para estar más tranquila, sin el ruido y el polvo de la obra en la casa que está arreglando con su marido en otro pueblo. El padre, Víctor Damián González, se había quedado a dormir en la vivienda en reformas.

Belén controló el tiempo de las contracciones y comprobó que su hija estaba de parto. También Eva, madre de otra niña, lo supo. La gestante, que estaba de unas 36 semanas, entró en el baño para vestirse, pero no era capaz. Sentía la presión del cráneo del bebé que quería salir. Belén miró y vio la cabeza fuera. Llamó a su marido, Pedro, para que ayudara a sujetar al crío y que no cayera. Fueron momentos de nerviosismo, pero todo fue muy rápido. Eva no tuvo tiempo ni de salir del baño. Y allí nació el pequeño Damián. Eran las 2.47 horas de la madrugada del 26 de febrero. Belén explica que tuvieron que pasar el niño entre las piernas de la madre, con el cordón umbilical, para que Eva lo pudiese poner en su pecho. Afortunadamente, no hubo complicaciones. «Fue un poco dramático, porque yo, aunque tuve tres hijos, no sabía cómo actuar», explica Belén.

La ambulancia estaba avisada, solo que el parto se precipitó tan rápido que, cuando llegó, Damián ya había nacido. Los sanitarios le pusieron la pinza en el cordón y se llevaron al pequeño y la parturienta al hospital de Ourense, donde terminó la expulsión de la placenta y se comprobó que tanto Damián como su madre estaban en perfecto estado. El niño pesó 2,6 kilos y ahora, casi un mes después, duerme tranquilo en su moisés, en la casa de los abuelos en la que nació, toma bien el pecho y, cuando despierta, mueve la cabecita atento a los sonidos y a la luz del día que entra por la puerta.

Tanto la hija de cuatro años de Eva, como los tres de Belén nacieron en el hospital. Hacía mucho que en Vilanova dos Infantes no ocurría un parto así. La abuela explica que el último que se recuerda de esta manera fue hace sesenta años.