Alumnado del CEIP de Celanova participó en una jornada de ornitología, en la que practicaron la observación e identificación
22 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los escolares del CEIP Curros Enríquez de Celanova tuvieron la oportunidad de descubrir y observar las aves que habitan en la carballeira que tienen detrás del edificio educativo, un frondoso bosque que utilizan como aula en la naturaleza y en cuya recuperación también colaboró el proyecto Voz Natura.
La actividad celebrada este viernes la llevó a cabo la asociación Amigas das Cegoñas con el título «Á procura do cuco na carballeira». Según explicó Nancy Blanco, del colectivo organizador, en la salida participaron unos doce alumnos de cuarto de primaria. Iban vestidos como se les pedía, con prendas de colores discretos, que se mimetizaran con los de la naturaleza. Algunos niños llevaban prismáticos desde casa y la organización les facilitó binoculares a los demás para la observación. En esta jornada con Voz Natura, aprendieron la importancia del silencio y de aguardar con paciencia para poder escuchar los sonidos de las aves y para detectar sus movimientos entre las ramas.
Se convirtieron en pequeños ornitólogos. Durante la mañana pudieron identificar 16 especies diferentes en la carballeira del colegio, si bien el cuco no se dejó oír en este momento inicial de la primavera. Blanco destacó la variedad que existe en este bosque: «Hay una biodiversidad increíble, hay bastante movimiento en esa carballeira». Además de las aves más comunes, como el herrerillo o el petirrojo, el alumnado pudo disfrutar del majestuoso vuelo del milano real y de un busardo ratonero, más difíciles de identificar, y también de un cuervo. Esta actividad les permitió conocer una especie que está en paso migratorio en estas fechas, el mosquitero ibérico.
Amigas das Cegoñas les proporcionó una ficha de censo científico y guías de aves para identificar las diferentes especies. También se les concienció del problema de las basuras y de los plásticos, que pueden recoger las aves, para que eviten tirar residuos de sus meriendas en el patio escolar. Participaron en un concurso, divididos en grupos, y recibieron sendos diplomas. «Han disfrutado mucho, había niños muy interesados», comentó Blanco.
Además, colocaron una caja de nido cerca del ya preparado para una cigüeña. Este todavía está vacío, pero todos desearon intensamente que pronto esté ocupado.