José Sacristán: «El cine y la televisión ya no me interesan porque no quiero madrugar más»

Cándida Andaluz Corujo
C. Andaluz OURENSE

OURENSE

José Sacristán, en «El hijo de la cómica»
José Sacristán, en «El hijo de la cómica» Diego Miranda

El actor llega a Galicia con una obra en la que desnuda al niño y joven Fernando Fernán Gómez

06 mar 2026 . Actualizado a las 21:50 h.

José Sacristán desembarca en Galicia con El hijo de la cómica, un monólogo surgido de las confidencias y la profunda amistad que lo unió a Fernando Fernán Gómez. Actuará el viernes en Narón (Pazo da Cultura), el sábado en Santiago (Auditorio de Galicia, con entradas agotadas) y el domingo en Ourense (Teatro Principal). Sacristán presenta un relato que trasciende lo puramente escénico: es también un compromiso con su amigo y maestro. La pieza se nutre de El tiempo amarillo, las memorias de Fernán Gómez, y de las largas conversaciones que ambos compartieron.

—¿Qué es exactamente lo que va a presenciar el espectador?

—Verá, a través de un monólogo que interpreto, cómo fue la vida de Fernando desde su nacimiento hasta los 24 años: las personas que lo rodearon y su mirada sobre la España de su época. Se trata de comprender al niño, al adolescente y al joven que fue.

—Es inevitable pensar en «El viaje a ninguna parte» al hablar de cómicos y de Fernando. ¿Bebe esta propuesta de aquel imaginario?

—Ni Fernando ni yo vivimos el mundo de los cómicos de la legua. Pero sí es cierto que aquí me permito narrar su vida evocando ese libro y esa película, para situar al espectador en el pregón de aquel pueblo que anunciaba la obra: «¡Cuidado con la marquesa!». Quiero introducir al público en ese universo de artistas humildes que intentan sobrevivir, porque Fernando en su infancia y juventud fue precisamente eso: un superviviente.

—¿Cómo fue el proceso de creación? ¿Llevaba un diario de aquellas charlas con él?

—¡Qué va! No tomé ninguna nota. Entonces ni se me pasaba por la cabeza hacer algo así. Realizamos una lectura dramatizada con seis personajes en el Teatro Fernán Gómez el año en el que él habría cumplido cien años. Después preparé una versión para interpretarla yo solo y llevo ya tiempo trabajándola.

—En la función hay un vínculo emocional muy fuerte a través de las mujeres de su vida. ¿Es ahí donde más se parecen el niño Sacristán y el niño Fernán Gómez?

—La figura de su abuela es fundamental, y en mi caso también; en eso coincidimos plenamente. También la madre, algo ausente, aunque por motivos distintos. Sí, había paralelismos en el terreno afectivo.

—¿Qué siente ahora al recorrer España con este texto?

—Con esta propuesta satisfago no solo mi faceta como actor, sino también mi compromiso con el amigo y el maestro. El Sacristán intérprete y el ciudadano se sienten muy contentos, agradecidos y satisfechos, porque hasta ahora la respuesta del público está siendo realmente extraordinaria.

—¿Qué cree que opinaría Fernán Gómez de este homenaje?

—Imagínese… Por lo que me han transmitido sus hijos y las personas cercanas, creo que le gustaría. De hecho, su hijo, su hija y muchos compañeros me han dicho que quizá yo era quien debía contar esta historia, porque fui uno de sus amigos más próximos. Es una satisfacción que trasciende lo profesional y alcanza lo personal.

—Algunos sostienen que el teatro vive un resurgir tras la pandemia, mientras el cine atraviesa dificultades. ¿Lo percibe así?

—No puedo quejarme. Sería un hijo de puta si lo hiciera. Cuento con la fidelidad del público y con suficientes espectadores como para poder elegir qué quiero hacer. Lo demás oscila, como siempre, entre el éxito, el tropiezo y el fracaso; el mundo del espectáculo ha sido así toda la vida. Creo que el teatro goza de buena salud y que la gente sigue acudiendo. Si dijera lo contrario, insisto, sería un hijo de puta.

—¿Lo veremos pronto de nuevo en la gran pantalla?

—El cine y la televisión ya no me interesan porque no quiero madrugar más. No quiero pasar calor en verano ni frío en invierno en los rodajes exteriores, ni estar fuera a la hora de cenar… Amo profundamente las cámaras y las respeto, pero el tiempo que exige el cine ya no lo tengo. Prefiero el teatro. Ahora mismo, con «El hijo de la cómica», no puedo pensar en otra cosa.

—No puedo evitar preguntarle por la actualidad. Viendo cómo está el mundo a nivel internacional, ¿cómo cree que lo afrontaría una personalidad como la de Fernando?

—Como afrontó el golpe de Primo de Rivera, la proclamación de la República, la guerra o la posguerra. No vivió tiempos más fáciles que estos, ni mucho menos. Le tocó atravesar una guerra y una posguerra; así que, como cualquiera, se las habría arreglado.

—Usted siempre se ha significado políticamente. ¿Cómo ve el momento presente?

—¿Quién no está implicado en esta inhumanidad que se viene produciendo desde que ese energúmeno de Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos?