La fiesta celebró su domingo gordo con mucha participación en los desfiles y rituales rurales
16 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.No llovió el domingo de entroido y casi es noticia después de cuarenta días de diluvio y temporales. En la ciudad, el desfile fue multitudinario, con comparsas muy numerosas que ofrecieron un despliegue de fantasía y color en un domingo gris en las calles ourensanas. Pasaron grupos con bailes bien ejecutados, incluso por niños pequeños. O como el de la comparsa de un nutrido cabaré que incorporó una silla a todo el recorrido como parte de su coreografía. La comparsa Ciklon, de Tomiño, fue una de las más espectaculares, con su conjunto de mesas, tazas, teteras y cafeteras. Un menaje muy completo, de elegante rococó. Ganaron el concurso del Concello de Ourense Os Parrandas do Irixo (categoría más de diez componentes) y Chapa-Chips, de Nogueira de Ramuín (menos de diez).
También en Verín fue domingo de gran desfile. Encabezada por cientos de cigarróns, la comitiva fue un ejemplo de color, humor y creatividad. En el desfile del domingo de entroido de Verín se vieron artefactos, vehículos (una avioneta, coches clásicos), espectaculares vestidos y maquillajes como los de la comparsa del Día de Muertos de México. También, disfraces tradicionales, como el afiador, y otros que buscaban sorprender desde la sátira y la comicidad.
Del espectáculo a la tradición. En el oriente ourensano, Viana do Bolo y Manzaneda celebraron su domingo gordo. Los fulións marcaron el son, bailaron las mázcaras y trotaron los boteiros. En Viana do Bolo, las agrupaciones de percusionistas fueron las protagonistas de una comitiva gobernada por los boteiros y en la que no faltaron carrozas enxebres con referencias a la actualidad, como las protestas del campo contra el tratado con Mercosur o disfraces de Donald Trump. Tras el desfile, la gente repuso fuerzas con la Festa da Androlla. Viana do Bolo fue punto de encuentro para varios representantes políticos. Se dejaron caer por la fiesta el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, y el conselleiro de Comercio, José González. El sábado, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, había estado de carnaval en Ourense, vestido de mexicano, según dejó ver en redes sociales.
En Laza ya tuvieron sus foliadas y esperaban el domingo de entroido para la estrea del peliqueiro, un ritual tradicional en el que el personaje señor de la fiesta local hace su aparición. Corrieron por todo el pueblo, esperaron a los feligreses a la salida de la misa y se repartió la bica blanca de Laza en la plaza de la Picota. Las fiestas son un atractivo para el público de los pueblos vecinos y para foráneos. El color y las tradiciones del entroido ourensano tienen tirón turístico.
Quedan dos días de mucha fiesta, con el luns borralleiro en Laza, el animado carnaval urbano de Ourense, además de fiestas infantiles en Barbadás y Verín, las fuliadas de Manzaneda, la feitura do meco en Xinzo-As Teixugueiras, entre otras muchas propuestas para divertirse en cualquier rincón de la provincia.