Dos años desplazada de Ourense para tratar el cáncer de su hijo: «Llegamos a Vigo y estamos solos»
OURENSE
Beatriz González vivió junto al hospital Álvaro Cunqueiro en una casa de acogida de la Asociación Bicos de Papel, que ofrece apoyo integral a las familias de niños oncológicos
14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el hospital de Ourense no hay unidad de oncología pediátrica. Los niños tienen que ir a tratarse al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Con ellos se muda toda la vida de su familia, de un momento para otro y en la mayoría de los casos sin ningún apoyo. «Te vas con lo puesto, llegamos allí y estamos solos», asegura Beatriz González. Ella lo vivió en primera persona. Su hijo fue diagnosticado de leucemia y le pautaron un tratamiento de dos años. Pero su angustia por esa soledad ante una situación tan difícil solo duró unos días porque descubrió la Asociación Bicos de Papel, que apoya a las familias de niños oncológicos. Ahora Beatriz es vocal de la entidad y este viernes difundía su labor en el CHUO con motivo del Día Internacional do Cancro Infantil.
«En Ourense parece que el cáncer infantil es extraño, solo se tiene presente el de adultos —que también es una problemática—, pero como aquí no tratan a los niños, no existe», lamenta Beatriz. También era ajeno para ella hasta que, de repente, llegó el diagnóstico de su hijo. «Tenía 13 años, se encontraba mal, vinimos a urgencias y en una analítica ya sospechaban de algo oncológico», recuerda. Fue diagnosticado de una leucemia linfoblástica. Para toda la familia fue «un shock». «No asimilas la situación», apunta. La noticia es difícil de digerir, como también lo es la nueva situación a la que se tienen que enfrentar los pacientes ourensanos. El tratamiento lo reciben en Vigo, por lo que de un momento a otro tienen que irse «con lo puesto» para el Álvaro Cunqueiro. Además, suelen ser ingresos largos. El hijo de Beatriz tuvo un tratamiento de dos años. La ourensana recuerda que los primeros días tras el diagnóstico fueron «terribles». «Llegas a Vigo y estás solo, no tienes conocimiento de oncología, ni vivienda ni apoyo», cuenta. Beatriz relata que conforme pasan los días se daba cuenta de todas las necesidades que tenía: asearse, ducharse, descansar y no separarse de su hijo. Es muy difícil poder hacer eso para quien no tiene una casa en la ciudad del hospital. «La vivienda es indispensable y es el principal problema para las familias de Ourense, lo que vivimos es muy difícil», defiende.
A los cuatro días de trasladarse a la ciudad pontevedresa, conoció a madres de la asociación Bicos de Papel y le explicaron que tenían una vivienda de acogida enfrente del hospital. Se trata de una casa con capacidad para cuatro familias que estén desplazadas. «Nos ofrecieron eso y se abrió un abanico de posibilidades», asume. Así, Beatriz pudo acompañar en todo momento a su hijo durante el tratamiento, que además fue complicado. «Cada niño es diferente y hasta en eso tuvimos mala suerte, era ingreso tras ingreso», recuerda. La casa de Bicos de Papel fue una «bombona de oxígeno» porque pudo estar cerca de su hijo. Coincidió con una familia de O Carballiño y otra de Ourense. No cabía otra más porque una eran tres hermanos pequeños y se fueron todos a Vigo. «¿Cómo separas a una familia en un momento así?», reflexiona.
Ella no volvió a Ourense hasta un año y medio después. A los dos años, su hijo terminó el tratamiento y, por suerte, con buenos resultados. Una vez finalizó, la asociación siguió siendo un apoyo. Le ofreció rehabilitación, fisioterapeuta y terapia psicológica: «Piensas que todo eso te lo facilita el hospital, pero no es así». Ahora su hijo tiene 17 años y continúa con controles continuos y aún recuperándose de las secuelas. Beatriz está siendo el impulso de la asociación en Ourense: «Llevamos muchos años tocando puertas —la entidad existe desde el 2017— y no teníamos una respuesta positiva de los organismos, pero últimamente parece que están empatizando y nos abren puertas». Están abiertos a todas las familias que lo necesiten, así como a los hospitales para hacer lo más cómodo posible el ingreso de los niños.
Apoyo integral
Bicos de Papel está formada por madres que se unieron al compartir las necesidades de sus hijos en el hospital. La asociación ofrece ayuda económica a las familias durante el tratamiento, ya que algunos padres tienen que dejar de trabajar, o por ejemplo para desplazamientos para hacer pruebas. Complementan la labor del hospital con la vivienda, rehabilitación o atención psicológica. También mejoraron los ingresos: organizan actividades de ocio, crearon un parque al aire libre en el Cunqueiro, una sala para niños y padres de oncología, lograron que en las habitaciones haya microondas o nevera... Y sobre todo son un lugar para poder compartir sus experiencias y sentirse entendidos.