Absuelto un guardia civil al que se acusaba de haber protegido a un preso fugado de la cárcel al anular el tribunal las pruebas que llevaron hasta él

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El guardia civil acusado, durante el juicio en Ourense
El guardia civil acusado, durante el juicio en Ourense M. FERNÁNDEZ

La Audiencia cree que la intervención telefónica que destapó el caso durante la investigación de un crimen en Puebla de Sanabria fue ilegal

08 dic 2025 . Actualizado a las 20:05 h.

El «hallazgo casual» que llevó a los investigadores de la Guardia Civil a descubrir la presunta colaboración entre un agente de la Guardia Civil destinado en Bande y un delincuente que nunca se reincorporó tras un permiso carcelario quedará sin condena. Así lo han determinado los magistrados de la Audiencia Provincial de Ourense, que acaban de absolver al funcionario del instituto armado al considerar nulas las intervenciones telefónicas que pusieron a los investigadores sobre su pista. Sin entrar a valorar si cometió o no los delitos que se le atribuían, los togados zanjan el caso haciendo suyos los argumentos que esgrimió la defensa durante el juicio, celebrado a finales del pasado mes de noviembre.

«Han de reputarse nulos los autos y por ende la información obtenida con ocasión de ellos y las resoluciones derivadas por su íntima conexión con aquellas y ha de absolverse al acusado», recoge la sentencia, que recuerda que todo este asunto trascendió a raíz de un crimen que tuvo lugar en Puebla de Sanabria en el año 2019, por el que dos personas fueron condenadas hace apenas unas semanas. Los investigadores de la Benemérita pidieron autorización judicial para estudiar el tráfico de llamadas de la zona del suceso y sus alrededores, descubriendo muchas comunicaciones entre el funcionario, quien en el pasado había estado destinado en Zamora, y una mujer que días antes del crimen había estado con la víctima.

Ella era la compañera sentimental de un hombre que estaba cumpliendo condena por un delito de tentativa de homicidio cometido contra ella. En el año 2016 le habían impuesto siete años de privación de libertad. Al escuchar las conversaciones entre la víctima y el agente, descubrieron algo inquietante. En ellas la mujer le contaba al funcionario del instituto armado que su compañero sentimental, que estaba en prisión, se iba a fugar. También le explicó que recibía llamadas del convicto, pese a que tenía una orden de alejamiento de ella. Pero el guardia civil nunca comunicó esto a sus superiores, ni siquiera cuando se hizo realidad. Sin saber que lo estaban escuchando, siguió manteniendo conversaciones con la mujer del reo, que le contó que su marido «había saltado», una expresión que en la raia se utiliza para pasar de un lado de otro de la frontera, y le preguntó si dentro del cuerpo había trascendido la noticia. Por esa conducta se le atribuían delitos por los que se pedían cuatro años de prisión, si bien los magistrados no han entrado valorar los hechos, al anular las escuchas que llevaron hasta ellos.